Lirica libre, el lugar de las letras de un escritor novel que día a día, trata de ser mejor...

Esta es la historia de un hombre que continua luchando contra su destino... Y confia en que vencera.
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martes, 30 de noviembre de 2010

Retomando las letras...

Retomando las letras.


Es una tarea en vedad difícil como no me hacia una idea.
Dejar atrás algo tan emblemático como escribir y querer volver a él como si nada… es tan idiota como creer que puedes irte de viaje años, y regresar a buscar a una novia de la infancia (¡Aguas eh Leonardo!) y esperar que te siga amando.
Puede ser que dé frutos, que sirva o que se yo, pero, cuesta trabajo readaptarse a un ritmillo de vida, de estilo que dejaste atrás.
Eso me pasa a mí hoy día, he dejado de lado las letras por los juegos principalmente y no está mal. Me motivan los juegos a crea cosas geniales, a ver errores en los argumentos y no repetirlos o a darle otro enfoque a las ideas épicas. El problema es que me dejo absorber, y dejo las letras abandonadas.

Eso no está chido.

Las letras son un ejercicio exquisito que siempre será útil. Al escribir o leer amplias vocabulario, ayuda a expresarte mejor, a tener mayor repertorio de palabras, te hace mas culto y otras maravillas. Ahora ya no hablemos de la maravilla que es el saber redactar desde una lista de la tienda a un cuento. Simplemente es mágico.
Tengo muchos pendientes en mi vida, pero una prioridad que retomare poco a poco es escribir.

Hoy ya lo hice, retome del olvido “No me olvides” (precisamente), pero, en la parte de planeación. Hice un par de ajustes cronológicos, algunos bocetos de capítulos (bueno… en realidad hago “párrafos” con una idea principal y luego llego y me invento todo) y ajuste datos importantes que traía en la mente desde hace meses.
Eso es lo difícil, son un habito las letras. Tal vez no escriba, pero, siempre estoy pensando nuevas ideas de que escribir, que agregar, que inventar. Lo difícil es arrancar, descongelarme y empezar a dar marcha.

Pero, lo lograre, claro que si. Retomar las letras no es fácil, pero el esfuerzo es nada comparado a la recompensa.
Aprovechando hare oficial que ya tengo formspring

http://www.formspring.me/Kaiifan

Es una maravilla, no espero tener más cartas que santa, pero si espero tener que contestar algunas preguntas. Pueden clicar ahí o mas abajito del blog hay un apartado pa hacer las preguntas… así que denle gusto al cuerpo XD

Finalmente, estoy trabajando en proyectos como no me olvides, la pista de baile del diablo y claro, el amable y despabilador cancionero. Así que estén pendientes.
Y recuerden, comentar tal vez no ayude a salvar animales, a proteger el ambiente, a combatir el calentamiento global o a matar a algún político corrupto, pero, que chingados… es agradable leer comentarios XD

jueves, 17 de diciembre de 2009

Devil's Dance Floor Cap. 2

Este es el kapitulo dos, aki presentamos a un personaje mas de la historia, el niño bonito.




Lo más común en la ciudad a partir de las seis era hacer rugir el motor del auto y sentir el aire golpeando tu cara, tratando en vano de hacer de resistencia a las altas velocidades de las maquinas.
No todos son así pese a esto. Un convertible rojo, radiante, corría a una velocidad moderada sobre una de las autopistas de la ciudad. Cinco personas iban en el auto.
El conductor, un joven vestido con camisa gris y pantalón negro impecable, de tez blanca, atlético, de cabello largo y rubio, ojos azules grandes y expresivos, facciones estéticas y bellas. Los de atrás eran tres sujetos ataviados de trajes negros, gafas obscuras, morenos y rapados. El copiloto era un joven desaliñado en bermudas y playera de tirantes, de rastas miel, con sus orbes cafés rojos irritados por alguna razón, moreno y fornido
-¡Venga! – Gritaba extasiado el de rastas- ¡Dale mas mano!
-Tranquilo Rastaman- Decía el joven conductor- ¿Qué no ves que la ciudad es peligrosa?
-¡Por favor!- El de rastas reía con fuerza- Para cualquiera que no sea tu lo creo.
-Calma, tomemos esto tranquilos, Llegaremos a tiempo.
-Si tú lo dices mano.
El carro volaba sobre el asfalto. La manera en que se deslizaba era sublime, y la mano que llevaba el volante, realmente era la de un conductor experto.
Lástima que la del conductor de una pick up no lo era.
En un parpadeo, de un semáforo en rojo aparecía la pick up que les pegaba en un costado y los empujaba estrellándolos contra un poste.
El golpe solo había sido aparatoso, porque, aunque el convertible salió dañado, los tripulantes estaban bien y a lo sumo con un mareo.
El joven rubio se bajo rápidamente a ver los daños mientras que dos mastodontes de más de dos metros y exageradamente musculosos bajaban de la camioneta.
-¡Acaso estas pendejo!- Reclamo el conductor del otro automóvil- ¡Eres pendejo más bien!
-Tranquilo, llamare al seguro y arreglaremos esto, ¿Vale?
-Quiero que me pagues ahora por tu imprudencia muchachito pendejo- Dijo testarudo el mastodonte.
-Oye- El muchacho lo miro calmado- Ya te dije que el seguro arreglara esto man, calma.
El hombre de la pick up se puso rojo de ira y de una patada abollo el convertible. El muchacho lo miro extrañado, pero no le dijo nada y siguió viendo su auto.
El hombre, aun mas molesto llamo a su copiloto, y este a su vez regreso a la cabina de la camioneta. En instantes traía una llave de cruz y en la otra un martillo. El martillo se lo dio al conductor y este le dio un golpe al cofre del auto.
-¡Págame pinche niño bonito! ¡Paga tu error!
-¿Mi error? – El chico le miro y arqueo las cejas- Pero si tú te pasaste el alto man.
-Calma, nosotros podemos…-
-Yo lo arreglare- Dijo el joven deteniendo a uno de los tipos de negro de su auto- Tranquilo colega, que los seguros arreglen todo.
-¡Que me pagues hijo de puta!- El necio conductor le pego al parabrisas del auto- ¡Págame o te matare!
-Sale pues, los voy a hacer escabeche cabrones- Dijo el de rastas saltando fuera del carro- No saben nada de…-
-Calma Rastaman, yo lo arreglo.
-Más te vale o aquí los mataremos a todos- Amenazo el otro sujeto.
-Sí, sí, sí. Solo baja esa cosa y tranquilízate ¿quieres?
-¡Hijo de la gran puta!- Tiro a un lado el martillo y con ambas manos cargo al chico y lo estrello contra la camioneta sin soltarle- Mira niño rico, tú tienes dinero y tu pendejada fue no ver que iba pasando, ahora, dame el puto dinero que traigas, todo el que traigas y te dejare vivir para que tu papi te compre un carro nuevo- El sujeto apretaba con fuerza al joven- ¡Entiendes mierda!
-Perfectamente- Dijo serio- Solo respétame y ya, ¿Vale?
-Todos ustedes los ricos son iguales. Creen que son mejores por que se rascan los huevos mientras nosotros nos partimos el alma- Con desprecio le escupió en la cara- Dame el dinero y lárgate.
Molesto el sujeto le aventó a un lado y tomo nuevamente el martillo. El joven se limpio la cara y se levanta decidido. Su expresión era de odio. Fue al carro y de la guantera saco algo. El de las rastas silbo impresionado y el hombre del martillo sonrió, dio por sentado que había sometido al niño bonito.
Error.
El niño bonito saco un revólver magnum. Apunto al copiloto desprevenido y le disparo a la altura de la cadera derribándolo por el dolor.
El copiloto gruñía y berreaba por el dolor. En el acto, el Rastaman salto del carro nuevamente y piso la herida del hombre con saña.
-Bien Bonito, eso era lo que tenías que hacer desde hace mucho.
-Solo trate de dar lo mejor de mí y mira como me pagas –Dijo sonriéndole enfermamente al hombre- Y ahora tú hijo de puta, quiero que…-
-Perdona por favor hombre- Dijo el tipo muerto de miedo- Perdóname de verdad yo…-
-¡Cállate asquerosa basura!
Un disparo resonó en el aire. El sonido de la piel desgarrada y la carne perforada se escucho como si tuviera eco.
El hombre cayó sujetándose el hombro. Chillaba de dolor y se revolcaba en el piso como si se convulsionara.
-Es de muy mala educación interrumpir a los que están hablando pedazo de mierda. Ahora, quiero que tomes ese martillo y te machaques una pierna.
El Niño Bonito lo dijo con toda la calma del mundo, con un tono de voz que pareciera una petición amable para que le dieran la sal.
El hombre lo miro horrorizado y empezó a balbucear cosas inentendibles para no lastimarse. Suplicaba por su vida de tal manera que, quien lo observase caería en el dilema de no poder entender que emoción sentir hacia él: Si pena o asco.
-Mira amigo- Dijo el rubio acercándose de forma amenazadora- No te lo pedí, te dije lo que quiero que hagas. Tienes dos opciones. No lo haces y te torturare hasta que me implores que te mate. Si lo haces y te dejare aquí tirado y con un teléfono para llamar una ambulancia. – El rubio puso ambas manos a los lados como “balanza”- Es tu decisión.
-Por favor... te lo ruego.
El Niño Bonito se acerco al hombre, le sujeto de la camisa, y le dio un culetazo en la cara.
-Mira, tú sabrás que es lo que te conviene. Pero si no decides rápido, te sacare un ojo o te castrare o ya veré que hago para que te decidas a destrozarte un miembro o que te torture a muerte.
-Por favor…te lo ruego, déjame ya.
-¡Estas pendejo! –El Niño Bonito se le acerco y saco de sus bolsillo un picahielos- Mira hijo de tu pinche madre, quise portarme bien contigo, pero tú por pinche ojete te quisiste pasar de verga porque creíste que era igual de pendejo que tu- Empuño el picahielos y de un movimiento se lo encajo en el hombro herido y lo extrajo- Pero no ojete, te acabas de meter con un hijo de puta al que llaman los medios “El Niño Bonito”.
El hombre puso una cara de asombro que no tenía precio. Miro nuevamente al sujeto que tenía enfrente de él. No podía dar crédito a lo que había oído, o más bien, no quería hacerlo.
Aceptar que había caído en las garras de tan conocido mafioso del bajo mundo y de todo lo podrido de la ciudad, solo podía significar una cosa: le matarían, y de una forma brutal.
-Yo no sabía quién eras- De nuevo su voz adquirió el asqueroso tono servil para suplicar- Yo solo trataba de…
-Hazme el favor de callarte hijo de puta. Al menos ten los huevos para afrontar esta pendejada como el hombre que fingías ser.
-Por favor, solo déjame ir y…-
Todo sucedió muy rápido.
Los ojos del mafioso se salieron de sus orbitas al oírlo hablar, la cara se le deformo en un gesto de verdadera enfermedad mental; era el retrato del odio mismo.
Giro el picahielos en el aire mientras abría grandes la boca y le gritaba que callara. Al vuelo lo tomo del lado punzante, pero no le importo. Lo sujeto firme y de nuevo en un elegante estoque arremetió contra el tipo.
No tenía la intención de matarle, solo quería castigarle. Era notorio que estaba fuera de control por la rabia que le producía que el tipo fuera un cobarde.
El mango de madera del arma se incrusto en el ojo derecho del tipo. El gritaba y pateaba de dolor pero al capo no le importo. El ojo oponía resistencia, pero eso, le alegraba al maleante que sonreía de una forma enferma y grotesca.
Sin más, y con sonora carcajada el sujeto uso ambas manos hasta que el viscoso globo ocular salió de su cuenca arrancando unos chillidos desgarradores del sujeto mancillado. El mafioso lo miro con asco, con el mismo gesto que uno hace al ver que ha pisado mierda. Dijo algo inaudible y le metió en la boca el utensilio.
-Te lo advertí.- Dijo con el tono que usa un padre después de nalguear a su crio- Métanlo en la cajuela –Les dijo a los de negro- Y si se les antoja, le pueden meter unos golpes para que ustedes también participen chicos. Desearas jamás haber nacido mierda.- Añadió mirando al tuerto.
-Pero, ¿crees que aun sirve el auto mi sangre?
-Claro que aun sirve Rasta, ya verás que sí. Más vale, sino, tendremos que matar a alguien y robarle su auto.-Dijo encogiéndose de hombros y ensanchando una sonrisa- Y no tengo ganas de maltratar mas gentuza hoy.
Grandes carcajadas retumbaron en la escena del choque. Se reían como si les hubieran contado uno de los mejores chistees o estuvieran oyendo el monologo de un comediante de bar. Estaba clara una cosa, su sentido del humor estaba retorcido.
-Y tu hijo de puta- Añadió el mafioso mirando al copiloto- Cumpliré mi palabra y dejare un teléfono para que llames a una ambulancia y salves tu jodido culo.
-Gra-gracias…-Balbuceo el hombre.
-¡Oh! ¡Pero no todos somos tan benévolos como el Bonito Bald Head!-Dijo el Rastafari- No señor.
El rasta se acerco al martillo, lo tomo entre sus manos y sonrió maliciosamente.
El copiloto estaba tumbado en la acera pálido por la sangre que perdía y temblando del miedo, incluso tenía los pantalones orinados. Lo vio acercarse y su cara se transformo en una máscara de miedo.
Sin mediar palabra, el rastafari alzo el martillo sobre su cabeza y empezó a machacarle a golpes la pierna izquierda. El sujeto gritaba como poseso por el dolor, cosa que el de los dreads mitigaba mientras entonaba una canción de reggae muy conocida al ritmo de los golpes.
El niño bonito se acerco al tipo y le metió el ojo de su compañero en la boca. Le enseño un celular pequeño que saco de su camisa, camino un par de metros lejos de él y entonces, deposito ahí el celular.
-Es cosa fácil men, solo te acercas a él, lo tomas y marcas el numero de las emergencias, solo es cuestión de eso –Se mofo abriendo los brazos - ir por el teléfono y listo –Puntualizo- Muy fácil en verdad.
El hombre le miro con los ojos nublados, las lágrimas le escurrían por las mejillas y sorbía sus mocos sin pena, después de todo, que pena podía sentir ya, después de todo, era evidente que moriría de una forma dolorosa y lastimera.
Los guardaespaldas hicieron una seña al hampón y este asintió. El de rasta echo a un lado el martillo y se subió en el convertible. Bonito se sentó en al asiento del piloto, carraspeo un poco y prendió el auto.
Y para suerte de todos, si encendió el auto.
-Métele mi hermano, porque a este ritmo llegaremos tarde y sabes que eso es muy malo en estos días.
-No es por los días men, es por la gente con la que nos cruzamos últimamente.
-Es la misma basura mi sangre-Dijo el rasta- Ahora dale que no quiero sentirme observado cuando lleguemos.
-No te preocupes friend, esto se arregla rápido- Con un tirón acomodo las velocidades y echo en reversa el auto- Ah llegado la hora de hacer magia.
-Bueno, ya era tiempo- Rápidamente el copiloto se abrocho el cinturón- Ustedes deberían hacer lo mismo hijos de Jah si quieren mantenerse con vida.
-Tranquilo devoto- Se mofo- Solo voy a darle más velocidad a esto, después de ese golpe, creo que el carro ha mostrado que podemos confiar en él.
-En el carro confió-Sonrió-En quien no confió es en ti y tú manejo.
-Cállate y observa hijo del Babylon.
Con un movimiento de brazos contundente dio toda la vuela al volante, un giro del acarro y ya estaba sobre el camino de nuevo.
Esa ciudad llena de mierda y pestilente era divina. Pese al choque, nadie se entrometió y era normal, nadie quiere cargar con problemas extras aparte de los propios o de la familia. Ni que decir de cuando sonó el primer disparo, no había nadie ahí para oírlo y si lo había, rápidamente se habría esfumado.
Si, esta ciudad putrefacta era un nido de aves de rapiña perfecto.
Iba deslizándose sobre el asfalto de una manera soberbia, era envidiable su elegancia, aun con todo y el lastimero contraste de los daños del choque.
El Niño Bonito de verdad hacia honor a su palabra, manejaba con una técnica impecable.
Esquivaba, aceleraba y frenaba como si se tratara de la pista de algún videojuego de carreras que ya se supiera de memoria. Nada le hacía dudar sobre el siguiente movimiento que dar o sobre que curva tomar, todo estaba calculado.
De repente, el celular de su copiloto interrumpió el momento de éxtasis de caballos de fuerza con una tranquila tonada de reggae.
-¡Yoh! ¡Oh! ¿Cómo conseguiste mi número? ¡Ah! Bueno eso es… ¿Qué? Entonces ahora a…oh ya. Aja, aja…mmm. No, no tengo donde anotar pero calma, lo recordare, solo dame la dirección. Si el viene conmigo. Ok, ya está ahora mismo le di…mierda-Frunció el seño- De menos un adiós.
-¿Qué? ¿Otra puta?- Rio el as del volante.
-Pues no Bro, era algo de negocios. Nos han cambiado el lugar de reunión.
-Para variar- Dijo irritado- Bueno, es el pretexto ideal para que justifiquemos porque llegamos tan tarde. Tu guíame verdirrojo.
Y así, se perdieron entre las nubes grises y la suciedad de la ciudad.




Dos: Niño Bonito (Antisocial)

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Devil's Dance Floor

Bueno una novela de corte realista salio de esto. El nombre lo sake de la kancion homonima de Floggin Molly, muy buena banda.

Ambientada en un ambiente urbano ke exige la ley mas grande de la jungla de asfalto: Salvaguardar la vida por encima de todo.
En fin, sin mas preambuos.


Uno: Lex (Psicopata)
La ciudad estaba bañada con un negro sepulcral y el aire gélido le daba un ambiente más tétrico a esta urbe podrida.
Toda la gente estaba a la expectativa de cualquier acontecimiento raro o un comportamiento inusual o que despertara a los instintos básicos de conservación. No eran días para andarse con juegos o creyendo que la vida es bella, no señor.
El tiempo ahora pedía a gritos que se hiciera uso de los mayores recursos para poder sobrevivir; ya no solo en este pesado ámbito de competencia laboral, ahora también por el pellejo.
Desde un par de semanas atrás, se hablaba de brutales crímenes que mutilaban la humanidad. Una simple muerte era un regalo divino en estos días, y más viniendo del ingrato ser que atemorizaba la ciudad.
Todos los medios, amarillistas por excelencia, buscaban atemorizar a la muchedumbre con capturas atroces de las víctimas o la escena donde estas eran halladas; nada como atemorizar todavía más a las personas.
Sin duda debe sonar exagerado e incluso fantástico. Muchas veces así es, siempre la realidad acaba consumiendo sin piedad a la fantasía, así es hoy y siempre. Más tomando a consideración que la mente humana es el artífice de esto.
El sujeto causante de estos malestares sociales se le atribuía fama de ser una bestia con las más altas capacidades humanas para destrozar el valor de una persona. Se le creía un ser culto, creativo, de maravillosa experiencia y letrado, es decir, aunque se le temía y vomitaba, la gente le atribuía virtudes y habilidades dignas de un genio.
Curioso en verdad, como la gente tiene dos caras, por un lado está el temeroso y decente hombre que desprecia ese tipo de conductas aberrantes y por el otro está su careta del asqueroso masoquista que idolatra y reconoce en su agresor a un ser virtuoso.
La gente que para su desgracia era víctima de este macabro ser, jamás volvía a ser la misma. El daño mental era más que evidente en muchos casos, y era a su vez un fiel acompañante de las laceraciones que recibían los cuerpos de sus víctimas.
Este hombre era el tema central de una de las agencias de investigación de mayor renombre, cantidad de agentes y poderío del lugar. No tenia nombre rimbombante ni nada por el estilo, solo era la “agencia de investigación” y con eso bastaba, ya que era la única de todas las entidades especiales gubernamentales que, merecía ese nombre.
Dentro de sus instalaciones un grupo de agentes se encontraba en una sala de reuniones, no rebasaban más de veinte individuos. En sus facciones curtidas por la vida y sus peripecias, podía verse que eran la crema y nata de los servidores de ese lugar, lo mejor de lo mejor para bien y para mal.
Un hombre calvo, de bigote grueso y facciones duras, se puso al frente del lugar. Tosió para que se callaran los ahí presentes, una vez que el silencio se hizo, el tomo la palabra.


Una de sus víctimas: mujer de cuarenta años, alta ejecutiva de una paraestatal, soltera y feminista reconocida en la mayoría de estratos sociales. Fue maltratada de todas las maneras posibles. Su cuerpo presentaba un desgarramiento anal y vaginal, aparentemente provocado por introducir grandes objetos de algún metal y con pequeñas navajas; su mano izquierda había sido reducida a un muñón a base de constantes cortes con un objeto poco afilado, los dedos del mismo miembro, al momento de ser hallada la víctima, estaban introducidos en su ano de forma metódica, del más grande al chico. Su cuerpo había sido cortado en varias partes y en otra faltaba piel o se le había cosido un pedazo de piel ajena a la suya, finalmente, fue rapada íntegramente de su cabeza y en la nuca una leyenda cosida: “Puta asquerosa”. De la mujer no se pudo obtener mayor información, su mente estaba destrozada por el maltrato físico (consecuencia de golpizas brutales) y por el trauma. Se le diagnostico alejada de la realidad totalmente, en pocas palabras: Esquizofrénica.
Otro pobre desgraciado que cayó en sus manos: Hombre de veinticinco años, estudiante de la especialidad en letras ibéricas, trabajador de medio tiempo en una editorial de renombre, conocido e incansable activista político y social en el medio donde solía desenvolverse.
El presentaba la pérdida de su pierna derecha hasta la rodilla, la cual había sido arrancada por medio de una fuerza descomunal; el brazo derecho había sido machacado a golpes con un objeto contundente; el ojo izquierdo había sido destrozado en la cuenca y ahí se mantuvieron los vestigios del mismo; el ojo derecho había sido mutilado con agujas aparentemente y aun cumplía su función; aparte de los múltiples moretones en su cuerpo, resaltaba el de su pómulo izquierdo (parte que a su vez mostraba una fisura a nivel óseo). Finalmente, en su mejilla derecha, estaba escrita una frase: “Hipócrita de mierda” la cual quedo grabada por medio de quemaduras hechas con un pirógrafo. Ningún dato podemos obtener de él, debido a que por los golpes en la cabeza perdió la capacidad de interactuar con otras personas, y en sí, la habilidad de comunicarse.
Ambas víctimas, aparte de ser halladas en espantosas escenas criminales hechas solo para ellas, tenían a su lado una nota hecha a computadora: “Otro juguete más que he disfrutado. Otro día en el que se ha modificado la ley. A sido un buen día”. No dejo ninguna firma ni nada más aparte de lo ya mencionado.
Al decir esos horripilantes casos, sus ojos grandes y expresivos miraron con severidad el recinto en busca de alguna palabra.
-¿En verdad solo contamos con esos datos?- Pregunto uno de los agentes que parecía ser de los más jóvenes.
-No tenemos más información- Respondió tajante el hombre a cargo- De “Lex” se dicen muchas cosas, pero, lo cierto es que no sabíamos nada de él, o al menos, aun no.
-Esto tiene que ver con ese pobre diablo que se entrego hace apenas unos minutos, ¿verdad?-Cuestiono uno de los agentes que parecía más experimentado.
-Así es. Muchas conjeturas habíamos hecho sobre el modo de trabajo de este desgraciado, pero este sujeto, dice ser cómplice de “Lex” y quiere brindarnos valiosa información.
-¿Y qué demonios hacemos aquí esperando? ¡Hagamos que hable!- Dijo un tercer agente.
-Requiero de dos voluntarios que lo interroguen. Esta muy perturbado y no quisiera que esta pieza clave se pierda o se le bote lo último que le queda de cordura. Esto es delicado señores, necesito un shaman de la mente-Dijo en tono de sorna- Y a un diestro agente sin temor a torturar.
Las voces se alzaron rápidamente y las miradas recaían en unos y en otros. Nadie quería quedarse atrás. En el acto, todas las manos se alzaron para ofrecer voluntarios, al ver eso los sujetos, se alzaban de sus asientos y gritaban que ellos eran la mejor opción.
En menos de un minuto varios estaban ya metidos en encarnizadas disputas, que pronto se detonarían en peleas a golpes para decidir quién sería el elegido.
Un joven delgado de cabello azabache se levanto con calma e ignorando el ambiente tan ajetreado hablo.
-La palabra psicólogo nos gusta más que shaman de la mente- Dijo irritado- Y creo que, no, se que yo soy la mejor opción para escarbar en la mente de ese sujeto.
-Muy bien- Dijo serio el hombre a cargo- Tu servirás perfectamente Escorcia.
Uno de los agentes se acerco abriendo a empujones a quienes se le cerraban y se paro frente al hombre que daba las órdenes.
-Yo quiero tratar con esa escoria- Su voz era áspera y no mostraba emoción alguna- Tengo el suficiente temple para torturarlo sin llevarle a la muerte ya que yo no tengo cuentas pendientes con “Lex”.
-Bien, me agrada que tengas los huevos bien puestos en su sitio Corona. Ustedes dos vayan a la cámara de Gessel rápido y prepárense para tratar con el sujeto. ¡Ahora! ¡Los demás tranquilos ya! ¡Todos tendrán su parte así que conténganse!
Escorcia y Corona salieron rápidamente del lugar, ni se miraron ni hablaron un solo momento. Tras pasar por varios escritorios y una zona de detenidos, llegaron a la conocida sala de interrogatorios con el vidrio polarizado de un solo lado. Entraron y vieron al sujeto sentado en una silla de madera y con la cara recargada y tapada en la mesa de metal.
Daba pena ver a un ser tan patético.
-¡Al fin han llegado!- Grito como niño asustado y se abrazo de Escorcia.
-¡Vete a tu asiento basura!- Grito Corona y de un jalón le soltó de Escorcia y lo lanzo a la mesa- Habla.
-Necesito que me ayuden, me pesa mucho lo que hicimos, no, no nosotros- Dijo con voz cortada por el dolor de su arrepentimiento- El nos obligo
-¿Qué fue lo que paso?- Cuestiono frio Escorcia.
-Nos dijo- Estaba perdido en su habla- Que lo mejor de los bebes, era que todo lo que pusieras en su boca lo-lo…-Empezó a temblar y chillar como poseso- ¡Que lo chupaban!
Los dos agentes se miraron y entendieron que esta era su llave que les abriría la puerta a la captura de “Lex”.
-Dime más- Dijo Escorcia frio y tranquilo mientras Corona se iba a un rincón y cruzaba los brazos- Dime más, anda.
-Todo sucedió hace unas horas, en la tarde- El sujeto temblaba y se notaba en su fisonomía el esfuerzo de hablar y rememorar lo ocurrido- Atrapamos a una alta política de n la puerta de su casa. El la golpeo hasta dejarla inconsciente y entonces –Se tapo la cara- Trajo al bebe y nos mando fuera a todos y-y dijo qu-que nos veríamos en el sitio acordado-Concluyo y empezó a lloriquear.
Corona se quito de su lugar y se acerco a Escorcia. Este rápidamente entendió y se levanto y salió de la cámara.
-Ahora estamos, solo tú y yo escoria- Amenazo Corona.
Afuera, Escorcia observaba al “jefe” y a otros dos sujetos deliberaban sobre el siguiente movimiento.
-¿Y bien?
-Bien es simple Escorcia. Hazlo que los lleve a ti y a otros diez sujetos a ese sitio de reunión y listo- Dijo un agente.
-Bien. Antes, le preguntare que encentraremos ahí, cuántos son, la hora en que acordaron verse y detalles así, insignificantes- Dijo en tono sarcástico el shaman de mentes- Estúpido que solo piensa en matar y golpear-.
-¡Te escuche!- Dijo molesto el agente y le sujeto del cuello de la camisa- ¡Repítelo!
Escorcia inmutable le sujeto de la muñeca, con un movimiento deslizo su puño hasta su cara impactando en el tabique al agente.
-Que trabaje con las mentes no me hace un debilucho fácil de amedrentar. ¿Puedo entrar?
-Andando Escorcia- Dijo el “jefe”- Yo iré por los demás y prepare lo que falte.
-Gracias señor.
Sin dilatarse, Escorcia entro una vez más a la cámara y vio como el sujeto estaba tumbado encima de la mesa en posición fetal y chillando.
-Veo que se divirtieron sin mí.
-No le he tocado un solo pelo, al instante se tumbo ahí y empezó a mecerse, que aburrido.
-Dime donde es el sitio acordado- Dijo serio Escorcia.
-¡N-no no puedo!- Chillo el sujeto.
-Pero quieres hacerlo, por eso estas aquí, anda dínoslo.
- ¿Qué he hecho? Tengo miedo.
-Yo te enseñare a temer si no colaboras con nosotros- Dijo amenazador Corona- ¡Anda!- Dio un puñetazo en la mesa- ¡Habla de una jodida vez!- Lo sujeto por las axilas y lo cargo-¡Habla escoria!- Le grito en la cara salpicándole de saliva.
- Y bien, ¿Hablaras?- Cuestiono Escorcia.
El sujeto temblaba, de verdad parecía asustado y no solo uno de esos tipejos que se hacen los duros. Pese a todo, el sujeto negó con la cabeza y susurro algo.
-¡Que!-Le grito Corona- Dilo fuerte animal porque si no…-
-Mátame- Dijo el sujeto- Mátame- Repitió con ira-Mátame…mátame… ¡Mátame cabrón! ¡Que me mates! ¡Mátame!
-Basta de pendejadas- Corona le agarro la cabeza y se la estrello contra la mesa- No lo hare- Le sujeto el brazo derecho y sin tapujos le rompió un dedo- Serán horas de tortura hasta que cooperes- Le inclino sobre la mesa y le pateo los testículos- Horas que disfrutare como no imaginas.
El tipo se resbalo de la mesa hasta quedar tirado en el piso como muñeca de trapo.
-Bien, ahora que todo quedo claro, cambiare un poco mi pregunta para retomarla después. ¿A qué hora quedaron de verse otra vez?
-A…a las…ocho treinta- Dijo el detenido mientras se tocaba sus partes.
-Muy bien. ¿Cuántos son?
El silencio inundo de nuevo la cámara. Escorcia miro a Corona y este asintió. Se acerco nuevamente al detenido y le piso el dedo roto.
-Habla basura- Dijo frio Corona- Por tu bien.
-¡Ah! ¡Déjame!
-Jamás-Dijo Corona y su sonrisa se ensancho- Nunca- Dejo de pisarle el dedo y paso a pisarle los testículos con fuerza- Por mí, mejor que calles.
-¡Basta! ¡Basta!
-Lo repetiré- La voz impasible de Escorcia se oía perfectamente a pesar de los gritos- ¿Cuántos son?
-¡Somos siete!- En el acto Corona dejo de lastimarle- Somos siete sin contarlo a él, Nos veríamos en una fábrica abandonada que está en sur #37- Gimió.
-Bien. Corona, ¿Podrías ir por unos cigarrillos?
Corona simplemente asintió y en silencio salió del lugar.
-Bien. Llévanos allá y te prometo un mejor trato a partir de ahora.
-Tengo miedo, no debí delatarle pero…lo que hace es despreciable- Se sujeto la cabeza y empezó a mecerse nuevamente- No sé, no sé.
-Iras con varios agentes mas y te protegeremos. Solo necesitamos saber el lugar y como llegar sin ser detectados.
-No sé, no lo sé-.
-Bueno es tu decisión, pero te recuerdo que aquí hay muchos agentes dispuestos a descargar su ira en ti. Y si pensabas que tienes derechos, al ser cómplice de este sujeto, dudo que el valor de tu vida y dignidad este por encima del de un animal rastrero- Escorcia se levanto y se encamino a la puerta.
-¿Qué hora es?- Pregunto conteniendo el temor en su garganta.
-Son las…-De su bolsillo el psicólogo saco un reloj redondo- siete veinte, que cosas, te daré diez minutos para que pienses si quieres cooperar. Y por cierto, puedes ir pensando si nos dirás quien es tu jefe- Sonrió mordaz- Yo te recomiendo que trates de ganarte puntos con nosotros.
Dicho eso abrió la puerta y al cerrar la azoto dejando tumbado al sujeto muerto de miedo y debatiéndose a muerte sobre cómo actuar.