Lirica libre, el lugar de las letras de un escritor novel que día a día, trata de ser mejor...

Esta es la historia de un hombre que continua luchando contra su destino... Y confia en que vencera.

martes, 3 de enero de 2017

Una breve opinión: La cripta del apóstol.

Bueno, este año que paso leí dieciséis libros en total. Mi meta era leer veinticuatro (2 por mes). Este año, tratare de hacer eso nuevamente o al menos superar la vieja marca. A su vez, aunque no es algo que solía hacer, aprovechare lo leído para comentar mis opiniones sobre cada libro.

Pensé en algún punto en incluso crear un blog sólo para eso, pero, ya saben, la red está tan saturada de sitios muertos o que se usan menos que las leyes de este país que simple y llanamente llegué a la conclusión de que, sería mejor hacer todos los proyectos referentes a las letras, pues, aquí. Y ya. Explicado eso a grandes rasgos, pasare a dar mi opinión.

Titulo: La cripta del apóstol.
Autor: Pere Torabuela.
Género: “Ficción” (según amazon)
Clasificación: Literatura infantil y juvenil.

Lo que dice en la contraportada:
Año 44. La leyenda cuenta que Jacob fue decapitado en Jerusalén por ser apóstol de Jesús de Nazaret. Y que dos de sus discípulos enterraron sus restos mortales lejos de allí, en el lugar donde ocho siglos más tarde nacería el apóstol Santiago. Año Santo Jacobeo 2010. Cuatro amigos y el resto de compañeros de colegio recorren el Camino de Santiago. Durante el trayecto un monitor muy peculiar les llama la atención. Según él, la cripta del apóstol está en peligro. ¿O no es verdad? Porque nada es lo que parece. En el año Jacobeo… un peligro acecha a Santiago.

Bien, ahora aquí viene lo duro, dar una opinión y de qué forma hacerlo. Este formato irá mejorando con el tiempo, pero en general, podemos dividirlo de este modo:

Argumento: breve descripción de que va el libro, sin echar a perder nada de la trama.
Personajes: hablar de que tan coherentes, creíbles siento a los personajes y que tan entrañables o nefastos pueden ser, igual es muy general.
Estilo: este es un apartado más simple, aparte de hablar de cosas “técnicas• (formato, edición o algo que merezca la pena resaltar), mencionare como me pareció el estilo de redacción de la obra en cuestión y que tanto me atrapo.
Desarrollo: en general, aquí la cosa va de que tanto me atrapo la trama y como sentí si las cosas suenan coherentes o si de plano era para darse de topes.
Recomendación: este último apartado es básicamente mi opinión final y hago una recomendación sobre a qué gente creo podría gustar este libro. Y no es que sea condescendiente, pero creo, que todos los libros, tienen un púbico.

En fin, aquí vamos.

Argumento.
La historia nos llevará por dos vertientes. En principio, un salto al pasado para contextualizar porque el camino de Santiago es lo que es y de paso meter esos toques de “ficción” que son lo que de seguro hizo que amazon le diera esa etiqueta. Esta parte es breve, pero, es bastante grata de leer. Es un buen inicio.
De allí saltamos al presente y a la aventura principal de los cuatro amigos, algunas maestras viejas y aparentemente amargadas, monitores jóvenes y enérgicos y algunos personajes más, para dar ese tono especial a la historia.
La aventura estará centrada en el viaje escolar y como esta toma giros cada vez más inesperados que pondrán a sudar frio a nuestros protagonistas. Es en sí, una historia de aventura sencilla con algunos tintes de misterio y una pizca de romance juvenil.

Personajes.
Los cuatro protagonistas, no es que se sientan falsos, pero, no me los acabe de creer del todo. Por ejemplo, hay una chica que para todo rapea, con cualquier cosa, y siempre tiene puestos sus audífonos. Ella es curiosamente mi personaje favorito del relato, y aun así, no me la pude terminar de creer. Tienen ese toque de ser niños que te podrías haber encontrado en tus años de finales de primaria o principios de la secundaria (10 a 13 años), pero, algunas veces sentí que eran más infantiles de lo que se debía y otras simplemente eran personajes que bien podían no haber estado y la trama se desarrollaba sin problemas. Por ejemplo, de este grupo de peculiares amigos (2 niños y 2 niñas) creo que el segundo niño (el que obviamente no es el protagónico principal), bien pudo no haber sido parte de la historia y terminaba igual, y eso que, si mal no recuerdo, es el mejor amigo de nuestro protagonista. En cuanto a los protagonistas, tanto chico como chica se me hicieron muy genéricos, no tanto como el caso anterior, pero tienen muy pocos momentos para brillar. Una mención especial para secundarios tales como las maestras (esas hasta me sonaban conocidas, como si fueran hechas en molde) y a los monitores (he conocido a muchos tipos así jajaja es hasta gracioso, son etapas supongo de la gente que trabaja con niños). Personalmente, creo que son buenos para unir la historia, pero, sólo se limitan a eso (a lo mucho a ser curiosos, como la rapera), y no son alguien de quien quieras saber más o que de verdad te atrapen. El detalle que le veo aquí, como nota extra, es que creo que finalmente, se nota que esto es más la visión de un adulto sobre los niños, que de un niños sobre los niños, y eso hace que tengan las características que ya mencione antes.

Estilo.
Esto merece una mención especial, la forma en que escribe el autor, es muy buena. La lectura es ágil, muy entretenida e incluso las transiciones de escenarios o de situaciones están bien llevadas. Los diálogos están bien y creo que en este apartado si lo compro totalmente, incluso los versos/estrofas improvisadas de rap le dan un buen toque. En sí, la forma en que está narrada la trama es solida. En cuanto a lo “técnico”, es lo tradicional. Hay diálogos señalados por guiones y el formato del dialogo se respeta, los momentos en que un personaje piensa algo están señalados y la narración es en tercera persona, sabiendo llevar bien la línea de cada personaje. La redacción y narración me parece el punto fuerte de este libro. Pongámoslo así, si no eres de las personas que leen muchas páginas de corrido, aquí no habrá problema ya que gracias al estilo de redacción es fácil retomar donde dejaste e incluso regresas unas hojas atrás.

Desarrollo.
Para mí, la parte que menos fuerza tiene el libro. El principio se me hizo muy interesante, una pequeña clase de historia y cultura general de un lugar que creo es importante de otro país. A lo largo del viaje escolar y los diversos puntos de descanso de los excursionistas, podemos tomar una probada de cada personaje y hacernos una idea de cómo son, tratar de generar empatía, vincularnos y demás. Eso, regular para mí, tiene cosillas interesantes que aportar pero nada que considere rescatable, que no haya señalado ya en la sección de personajes. El desenlace es lo que menos me gusto. A diferencia del inicio o desarrollo que se toma su tiempo, el desenlace me pareció algo que se narra muy rápido y que más que permitirte saborearlo, fue como si te dijeran mastica rápido y vámonos. No lo sentí forzado, sino apresurado, y eso le quita mucho encanto. Creo que todo, si te metes a la novela obviamente, tiene un hilo conductor coherente, incluso el final, que de repente tiene momentos que son tipo “queremos un final feliz aunque sacrifiquemos la lógica”, está bien. Insisto, lo único que no me gusto es como no se le dio ese tiempo al desenlace. Como extra, hay un momento “post créditos” entre los niños, que si bien, es bonito para cerrar una parte de la historia, creo, es incluso mejor que el desenlace de la trama de misterio/ficción/aventura, y eso es algo duro.

Recomendación.
Este es un libro que estoy seguro que niños de primaria (específicamente de 9 a 11) disfrutaran y podrán de alguna manera, añorar aventuras así, incluso un público de secundaria (12 a 15) puede disfrutarlo si se ponen en el plan de ser inocentes (con el romance por ejemplo). Digamos que es una novela para empezar si quieres que alguien de esas edades lea y quieres fomentarle la lectura.
Ahora bien, si sales de esos rangos, también puedes disfrutar de esta ágil lectura (yo leía en el trabajo en periodos de 15 minutos o menos), siempre y cuando tengas bien presente que tú no eres el público al que va dirigido y decidas cooperar entrando en la trama.
Finalmente, si lo tuyo no son las aventuras juveniles, simplemente aléjate, una buena narrativa y una redacción solida, no eclipsaran el hecho de que es una novela infantil/ juvenil y que tiene por protagonistas a niños y una aventura sencilla.

Una buena lectura en general. De algún modo, bien ganaría, 3 de 5 Kai’s posibles (si, esta nota no es sería, solamente es ilustrativa si usamos sistemas más convencionales), o un 7.5 en la escala Kaifan del 1 al 10 para evaluar algo.

Eso es todo por mi parte, nada más aclarar que bueno, está es mi opinión y si tú estás de acuerdo o en contra es válido. Todos tenemos opiniones y expresarlas de forma asertiva está bien.

Un saludo a la distancia por este nuevo año de parte de su compañero de letras (y ahora, lecturas), Kaifan.

domingo, 25 de diciembre de 2016

Compañero.

Aprovechare para hacer un anuncio a la mala. En las siguientes entradas hablare de los libros que leí en 2016. Y reafirmare una de mis metas más ambiciosas: leer 2 libros por mes en el año 2017. Eso puede parecer cualquier cosa, y lo es. La cuestión es entrar de lleno a darme, no el hábito porque leer no es una costumbre, es un placer, sino el ser capaz de organizar mis otras actividades para hacer espacio a esta pasión que es leer, y escribir, si, escribir también.

Bueno, hecho. Lástima que esto no es youtube para que mis publicidades entren a huevo, en fin, si lo leíste amigo lector constante, gracias, si no ha sido así, pues igual, no te culpo.

En los días de este año un montón de cosas me han pasado y miles más he pensado. Y no lector constante, no se trata de una de esas entradas nostálgicas de fin de año, curiosamente, es más bien algo así como una reflexión.

Aunque realmente más que una reflexión, es una petición. No del tipo de un favor o de change.org, sino del tipo de que, ya sabes, de amigos me gustaría decirte que sería una muy buena idea que tomes en cuenta las siguientes palabras.

Hace poquito más de un mes, mi amigo personal (que curioso que la gente diga eso, me gustaría conocer al amigo de alguien que no sea personal. Y si, ya sé que se refiere a cercanía, pero, para eso vale mil veces más íntimo que personal, pero bueno), Julio Cevasco publico una entrada en su blog llamada: Porque no hay Gaimans ni Martins españoles

Esta entrada, promovió en su red social el CaraLibro, un pequeño debate entre sus conocidos no sólo ya sobre la literatura fantástica o los autores mencionados. El debate se redujo a que ya a la gente en general, no le gusta leer.

Muchos comentarios me llamaron la atención, y de no ser porque soy una persona que pinta su raya con las redes sociales, me hubiera encantado participar de ese debate, pero bueno.

El tema se fue trabajando así: se necesita hacer buena publicidad a X géneros en específico – se necesitan escritores que enamoren con sus escritos - se necesita hacer buena publicidad a los libros de los géneros ya mencionados - se necesita publicitar la lectura – se debe hacer ver la importancia (casi necesidad) de que leer es algo que tenemos que hacer.

Se mencionaron más cosas, palabras más o menos, pero en resumen, eso fue a la conclusión que llegaron todos: hay que hacerle ver a la gente que leer no es bueno en sí, sino que se convirtiera en algo que te genere en la jerarquía invisible del mundo (pero que todos vemos, como reyes y pueblo necios), un lugar acomodado. Ser de la elite, de los campeones que leen.

La lectura tiene mucho que ofrecer, en este caso especifico, la lectura que no tiene nada que ver con textos de divulgación científica, manuales o temas específicos/ académicos. La (que para mí) es la verdadera literatura. Y sí, creo que sería bueno que alguien le diera su lugar (como a tantas cosas que les hace falta que les den el respeto y dignidad que merecen), pero, hoy NO he venido a continuar con esas ideas.

Hoy quiero hablarte de lo que para mí es la lectura, pero, que como decía más arriba, no lo leas como sólo una opinión más en la red, no. Léelo como si un amigo personal (jijiji) tuyo de tu persona, te estuviera diciendo: “de amigos me gustaría decirte que sería una muy buena idea que tomes en cuenta las siguientes palabras”.

¿Ya estás muy listo amigo o amiga lectora?

Según varios sitios etimológicos, compañero viene del latin comedere (comer) y panis (pan) y viene siendo algo así como: “comer del mismo pan”. Oh, pero aquí me gustaría agregar algo que leí en una respuesta a esta, traducción, “no es cualquier pan el que se comparte”. En este comentario se hablaba del cuerpo de Cristo. A mí me gustaría quedarme que no es cualquier pan el que se comparte, nada más. Para fines de versatilidad.

Según nuestra confiable RAE, algunos de los significados de compañero son:
1. Persona que se acompaña con otra para algún fin.
2. Cada uno de los individuos de que se compone un cuerpo o una comunidad, como un cabildo, un colegio, etc.
3. En varios juegos, cada uno de los jugadores que se unen y ayudan contra los otros.
4. Persona que tiene o corre una misma suerte o fortuna con otra.
5. Cosa que hace juego o tiene correspondencia con otra u otras.
6. Persona con la que se convive maritalmente.

Y como solemos hacerlo aquí (pues esa es la forma en que hacemos las cosas, así ruleteamos en la vida, ¡arre!), no nos quedamos con ni una ni otra, sino que las unimos (en sagrado matrimonio), para que nos den un bonito vástago que representa, no la nueva definición universal, pero si una que a mí me guste.

Un compañero es alguien con quien compartimos la misma suerte, pero NO cualquier suerte. Un compañero es aquel con quien decidimos estar para algún fin en específico, pero NO cualquier fin.

Eso son los libros. Y si le sumamos nuestra primer definición propia de nosotros los que frecuentamos el blog (Los Kai’s, me gusta pensar que nos dirán), constancia. Tendrás entre tus manos, a uno de los compañeros más valiosos de toda tu vida.

Y es que un compañero no estará con nosotros sólo porque sí o en cualquier cosa. NO. Un compañero estará a nuestro lado en esos momentos importantes, los de a de veras. Por algo la última definición de la RAE hace alusión a la persona que será nuestra compañera de vida en el matrimonio. En los buenos tiempos, uno no se casaba con cualquiera.

Pero si quieres que te sea franco, los libros podrán ir más allá. Por que el momento más importante en el que nos podrán acompañar es toda nuestra vida. Si, toda la vida. Un instante para el universo, apenas un parpadeo para cualquier Dios, y nada importante en la historia de la humanidad. Eso es todo el periodo de vida de un hombre.

Y es también, toda una vida, tu vida, persona que me estás leyendo, el momento más importante que tienes en tu puño para hacer con él lo que desees.

¿No es maravilloso tener tanto tiempo? ¿No es increíble pensar que podrías hacer cosas que trasciendan a la humanidad y que hay miles de formas para hacerlo?

Eso es tu vida. Y está puede ser acompañada perfectamente por muchos libros, o videojuegos, o géneros musicales, o poemas preciosos, películas que te dejen boquiabierto o cualquier cosa que tu decidas, el límite es la capacidad humana.

Ya sea la tuya, o de otros camaradas humanos que tuvimos la curiosa fortuna de caminar por este mundo al mismo tiempo.

Que tal, quería hablar de libros y termine siendo sumamente emotivo, bueno, que se le va hacer. Así soy.

El punto aquí es que, te acerques a los libros y permitas que te acompañen en este viaje que es tu vida. Y como dije más arriba, no es algo que te pida por favor, ni es consejo, ni es petición, es más bien (si, aquí viene otro copiar-pegar-magistral): de amigos me gustaría decirte que sería una muy buena idea que tomes en cuenta estas palabras. Sí, lo modifique al final.

Está entrada me vino a la mente, hace unas dos semanas, que me quede esperando por más de una hora en el metrobus. Mucha gente se sorprendió de que no me molestara y bueno, fue muy simple. Primero, con esa persona no me molesto porque la amo. Y segunda (y quizá lo que juega la mitad del trabajo), tenía un buen libro de Ray Bradbury haciéndome compañía.

Fue así que pensé: ¿Cómo es que soportas el puto ritmo de esta ciudad? Y lo entendí. Lo hago leyendo.

¿Viajes largos en solitario? Mi amigo Verne está conmigo. ¿Una fila de una hora para X tramite? Mi colega King me narra sus historias sobre como el ve lo más ruin de los hombres. ¿Se quedo sin internet el señor? Guillermo del Toro con algún amigo suyo escritor y yo tenemos un par de cosas que decirnos. ¿Te dejaron esperando por más de 10 minutos? Muy bien, al minuto 11 mi profeta de cabecera, Gibran tiene las palabras para ese momento. Finalmente, estás en tu casa pensando que estas por perder el control de tu vida, ¿A quien llamaras? Hay para elegir, desde Miyamoto Musashi, Maquiavelo, Carlos fuentes o cualquier maestro o pensador de la época que quieras, ellos siempre estarán para ti.

Si tu permites que estén y a su vez sellas el pacto de tu estar con ellos
.

Siempre es grato poder elegir a nuestros compañeros. Lo hacemos todo el tiempo. Los libros son uno de tantos perfectos compañeros para nuestro tiempo, nuestra vida, y ellos son unos de los más fieles y que piden muy poco a cambio y dan tanto.

Demostremos al señor tiempo que podemos trascenderlo y leamos por cinco minutos que se vuelven dos horas. Desafiemos a la muerte demostrando que podemos escuchar a los muertos aunque lleven siglos ausentes de esta nuestra tierra. Demos a nuestra mente la oportunidad de sorprenderse con nuevas palabras de amor de antiguos enamorados o maestros de la palabra.

¿Por qué vivir tan poco si podemos vivir tanto metiendo en nuestras vidas a los libros?

Espero que esta lectura te gustara tanto como a mí al escribirla, querido compañero lector (así es, creo que decirte compañero no fue mera casualidad, lector constante), se despide, con una sonrisa en sus labios, tu compañero (esperando que sea reciproco el sentimiento) Kaifan de aventuras.

martes, 15 de noviembre de 2016

Constancia, convicción y amor.

De repente tengo la impresión de que esto tiene que ser obligatorio. De que, para mostrar un genuino compromiso al blog, a las letras y a mí mismo, debo de escribir de manera continua y así, de alguna forma, ser activo, creativo y no abandonar este arte.

Tengo muchas cosas que decir. Desde temas que jamás he tocado en letras hasta divagaciones o reiterar cosas. Escribir es una forma más de hablar y expresar, y siendo muy honesto. Yo soy alguien que habla mucho. No a destajo, pero, de repente agarro vuelo y lo que empieza como una plática relajada y pausada se convierte en un arrebato de palabras que me deja a veces sin aliento, no por impacto, sino por falta de aire.

En vista de que no tengo por aquí material nuevo entre manos, me veo pues, en la necesidad de recurrir a ese AS por excelencia que siempre tuve en este sitio: reflexiones.

Tener mucho que decir no solamente se resume en eso, si además agregas ese componente hilarante que es la opinión personal (subjetiva, mordaz y cerrada como ella sola), tienes muchísimo más que decir. Siendo claro, si mis ideas se pudieran sintetizar en tres líneas, pues, no tendría mucho sentido ni encanto escribir. A menos que lo mío fuese algo así como crear frases con punch para mercadeo, citas inspiracionales de esas que te llegan al alma o microrelatos… pero como no es lo mío, pues hay que moverse a otra cosa.

Y esa otra cosa es este abuso de extender una opinión o reflexión al punto de que pueda alguien pedir que ya mejor la mate.

En fin, a lo que quiero llegar con está entrada; refiriéndome a una introducción de está entrada del blog, o sea, que aun cuelga para leer; es que me veo ante una situación cotidiana. Es algo sencillito realmente, básicamente se trata de saber que, para dedicarte a algo, tienes que ser constante.

La RAE, define constancia como: firmeza y perseverancia del ánimo en las resoluciones y los propósitos.

Una página de etimologías con su servidor en Chile, dice lo siguiente: viene del latín constantia, expresando la cualidad de estar con alguien sin moverse.

Ahora me siento un poco como en uno de esos capítulos de los simpsons en el que Homero (siempre falible), va de libro en libro, buscando entender algo de la computación.

Bueno, básicamente, la definición nos habla de ser firmes en nuestros ideales, propósitos, decisiones, etc. Es en esencia, ser fiel a uno mismo (con sus pros y contras).

La etimología, nos remite a mantenernos fieles a alguien o algo, ser inamovibles, no abandonar. Algo así, dicho de forma muy general.

Aunque me gusta más la etimología por sus tintes románticos (piénsalo de esta manera, cuando le digas a la persona que amas, que tu amor será constante y que por etimología eso significa que siempre estará a su lado… uff), la definición tiene su magia en voltear su mirada hacía uno mismo, a ser fiel a tus deseos de manera que no los dejes de lado (dulces palabras para el egocéntrico, el narciso o simplemente, al que le gusta estar en primer lugar). Pero en sí, creo que lo ideal es unirlas en sagrado matrimonio (igualitario, obviamente) y dar a luz a un pequeño vástago que fusione esa firmeza, potencialice la perseverancia y los ánimos, y lo direccione a los demás y a nosotros mismos.

Que podamos ser fieles a nuestros propósitos, pero también a los de los demás (siempre y cuando queramos, obviamente), permitiendo perseverar en este aspecto y nos de esa cualidad de estar junto al otro (ya sea una persona o un propósito).

Como dije más arriba, es mucha paja, ¿No?

Ser constante siempre ha sido un problema para mí en muchas áreas de mi vida. Centrando la atención a las letras, es muy claro. No le tengo esa devoción a mis propósitos ni soy inamovible de lo que deseo. Es decir, no persevero ni mantengo el ánimo para escribir, así como no me mantengo firme y aun lado siempre de las letras.

Soy más bien esa persona que cuando quiere regresa, como fantasma de tu pasado, lo vuelves a encontrar seductor, picarón, irresistible y pasas el rato con el un tiempo. Y después, nada. Desaparece una mañana. No como en las películas que se va en medio de la niebla para no volver. No. Simplemente lo sientes, te late que ya no está. Aunque me encuentres en las páginas habituales, me veas de lejos o incluso me acerque a pedirte consejo, sabes que ya no estoy allí.

Soy algo así como un amante ingrato con las letras.

De esos que te utilizan solamente para saciar un deseo y una vez usado, como si hubiese tijeras que cortan lo abstracto, lo intangible, lo incierto e incomprobable, cortó ese enlace que nos unía y volvemos a ser dos personas que pueden estar una al lado de la otra pero son ajenas.

Y eso que empecé la entrad divagando, vaya.

No vengo a comprometerme. Eso sería como traicionar, la lealtad que le tengo y debo a las letras, como la lealtad que me debo a mi mismo.

Ya que aun no estoy preparado para comprometerme.

Pero bien puedo hacer un esfuerzo por, si no estar siempre al lado de. Tratar de estar mucho tiempo.

Tengo en mi interior, toda la madera para ser un patán. Qué suerte que suelo manifestarlo con las letras…

El punto aquí radica en que, en un intento de reconocer la importancia de la constancia, pero, respetando que no es obligatorio, debo hacer entradas regulares para este blog, y no quiero que sólo sean opiniones, reflexiones, ensayos, quiero abarcar más, quiero volver a hacer más cosas.

Tengo mucho para dar, pero a veces, a veces es más complicado de lo que uno recuerda volver a donde estaba. Pero no por eso hay que darse por vencido.

Puedo empezar por disciplinarme y tener ese hábito de escribir. No es tan difícil, eso ya lo vengo haciendo con esas dos entradas de reapertura para el blog. Ahora mi segundo paso es matar a la inspiración y dejar mi trasero sentado en un solo sitio y escribir mis ideas, darles forma y presentarlas con sus ropas más elegantes. Vaya, darle algo más de amor a las letras que sólo usarlas para opinar.

Quiero darle a las letras, ese respeto que a veces pareciera que les perdemos al sólo usarlas para expresarnos.

Si quiero manifestar que estoy furioso, bien puedo berrear y gritar hasta ponerme rojo y que me de un infarto. No necesito escribir un pintoresco y extenso artículo en internet para expresar políticamente de la forma correcta porque estoy a disgusto con alguien o algo. Una mentada de madre, versión chiflido o de brazo, dirá lo mismo.

Pero escribir una historia, tratar de dar vida a personajes fantásticos, con un puñado de palabras describir paisajes inimaginables o tan creíbles que puedas sentirlos. Con relatar un gesto hacer sentir al lector todo el odio del mundo (y que en consecuencia, necesite mentar madres), o que en una frase llegué tan hondo a los sentimientos de alguien, que de alguna manera, aunque sea diminuta se grabe en su memoria o se tatué en su alma inmortal. Hermanos y Hermanas, para eso es que fueron hechas las letras.

Sí, sí, sí. Son para eso y más, pero, esa cualidad divina de tocarte, sin existir de forma física, es lo que hace que las letras, que la palabra, merezcan respeto. Ese que a veces algunos, no se los damos.

Ese es un compromiso que realmente puedo hacer. Respetar y amar las letras, la palabra y todas sus formas sin importar a través de que (poesía, ensayo, narración) o quien (persona), se manifiesten en mi vida.

Lo que uno termina escribiendo cuando piensa en aquello que ama. Que maravilloso.

Seamos esa firme constancia en nuestros propósitos, no sólo por convicción, sino por amor.

Se despide una vez más, su estimado compañero de aventuras, Kaifan.