Lirica libre, el lugar de las letras de un escritor novel que día a día, trata de ser mejor...

Esta es la historia de un hombre que continua luchando contra su destino... Y confia en que vencera.

lunes, 7 de agosto de 2017

Una breve opinión: Malasuerte en Tijuana.

Titulo: Malasuerte en Tijuana
Autor: Hilario Peña
Género: Novela, Ficción
Clasificación: Novela negra, realismo
Páginas: 156
Editorial: Grijalbo Mondadori

Lo que dice en la contraportada:
Malasuerte es dueño de un gallo de pelea desnutrido, unas cuantas cintas de música norteña, un encendedor, una grabadora descompuesta, una baraja española completa, otra francesa incompleta, una camisa de seda, un gato hidráulico y un juego de llaves y dados que supuestamente le había regalado un tío suyo. Su sobrenombre se debe a que su cabello es de color rojo, mientras que su voz, la cual le sirve para presumir a los cuatro vientos que es: feo pero de buen cuerpo, suena como si trajera grava atorada en la garganta. En este libro atestiguaremos cómo Malasuerte huye de su pueblo ubicado en la sierra de Sinaloa, luego de un violento altercado con la mafia local, hacia Tijuana, donde comenzará a forjar su reputación como el mejor detective privado de la ciudad. Malasuerte en Tijuana es una estupenda novela sobre una realidad cruda, brutal y desesperanzadora: la frontera norte de México.

Argumento.
Malasuerte en Tijuana nos pondrá como espectadores de algunos de los años más difíciles de Tomas (también conocido como malasuerte) y el cómo inicia su carrera (y aquí quiero enfatizar esto), no como detective, sino como “solucionador de problemas” (por verme elegante), cosa que el mismo personaje menciona en la trama. Que se pueda confundir me parece lógico, pues el personaje “resuelve misterios”, pero no es en ningún momento llamado detective ni mucho menos. Y aun así, esto no hace que sea una mala lectura o que se mienta, de ninguna manera. Al leer la obra y “crecer” con el personaje, nos daremos cuenta de que su origen humilde de campo y la precaria educación, juegan perfectamente con la visión del mundo del personaje y como nos es narrada. Este libro forma parte de una “trilogía” (que asumo es al estilo de la del zurdo Mendieta, de Elmer Mendoza. Trasmitir una ligera sensación de continuidad y tener un “orden”, pero, “aparentemente” no hay continuidad directa), siendo “El infierno puede esperar” y “La mujer de los hermanos Reyna” los libros que le siguen. Retomando el punto, iniciamos la travesía en Sinaloa y el porqué el protagonista se va de su tierra, para, llegar a Tijuana y empezar a forjarse esta reputación de “resuelve problemas”. Es un libro corto, lo mismo que la historia, pues finalmente se trata de “el origen” del personaje y como es que ha llegado hasta “este” camino. En muchas novelas de cualquier género es así, esta no es la excepción.

Personajes.
Aunque hay realmente muchos y vaya que destacan, pues el autor se esfuerza en dotarlos en pocas líneas de personalidades, ya sea estrambóticas o creíbles, realmente ninguno tendrá más peso en la historia que el mismo Malasuerte.
Y cuando hablo de raros o personajes creíbles, hablo enserio. Tenemos por ejemplo al dueño de una torteria que, en su juventud fue luchador y un día, le revienta la boca a nuestro protagonista y lo manda al hospital. Eso es un capitulo. En otro tenemos a un homosexual que en algún momento de la trama, hace de compañero de Malasuerte y a pesar de ser, abiertamente homosexual y amanerado, se comporta como un caballero, cual debe de ser, pese a ser una ficha del ambiente gay. También está la hija de un narco local, que tiene una “terrible” enfermedad y pese a estar en lo más alto de la escala social, lo único que desea es ser amada, como persona y como mujer. Y hay muchos más de donde escoger y que en un par de líneas podría seguir describiendo burda y brevemente, pero no. Uno de los puntos fuertes de la obra (siendo un disidente en el género, al menos en el ámbito Mexicano), son todos los secundarios, que vamos, siendo la mayoría de ellos intrascendentes y meros peones para hilar una trama y llevarnos de un lado a otro, su variedad les da muchos puntos. Y pecando de ser insistente, son uno de los puntos fuertes de la novela.
El único personaje que nos va a interesar, es malasuerte, el cual, me deja con sentimientos encontrados. No me parece irreal, pero no me convence. No niego que existan “canijos” como nos lo plantea Peña con malasuerte, pero, hay veces en que el protagonista es tan seco que sigues leyendo por curiosidad, más que por un genuino interés. Sé que suena contradictorio, pero no podemos fingir (aquí no, lector, aquí no) no es lo mismo “leer para ver qué sucede” a “no puedo esperar a ver que sigue”. Peña nuevamente transgrede el estilo del género, pero, esta vez de una forma poco atinada. Malasuerte no es un mal personaje, pero tampoco es nada memorable. A lo sumo parece alguien perseguido por la desgracia, pero, de allí no vamos a pasar. El mayor acierto que le veo, es que el personaje (una vez más, haciendo a un lado los estereotipos de “la negra”) no se la pasa penando o cuestionándose temas profundos de la vida, para nada. Acá tenemos una frase que le hace total justicia a la “mente” del personaje: como venga. Así es malasuerte, lo bueno y lo malo lo toma al vuelo y hace lo que puede con lo que tiene, pero, al final, procura hacer lo que quiere.

Estilo.
Al ser narrado en primera persona, se entiende que las palabras y el estilo de narración sean simples, en esencia, pues estamos hablando de alguien (malasuerte) que las verdaderas enseñanzas de la vida las recibe desde vagabundos hasta patrones de clubs de desnudistas y bailes eróticos. En ningún momento se siente de otro modo. Y ojo, que la narrativa “sea humilde” no la hace mala, por el contrario, da credibilidad. Serie disonante que una persona de pueblo, del campo, te hable francés o se aviente palabritas o sinónimos rebuscados y rimbombantes. Hilario Peña merece una ovación de pie y una ronda de aplausos por mantener en papel al personaje, y no por eso hacerte difícil la lectura. Otro gran acierto no sólo a nivel escritura, sino a nivel de personaje, trama y demás.

En cuanto a la maquetación, no hay nada que destacar. Es una edición de lo más sencilla la que tengo en mis manos. Tapa blanda, la típica calidad de hojas con su característico color hueso y letras color negro. Un uso adecuado de cursivas para fechas, lugares o palabras en otros idiomas (que apenas llegamos a ver) al igual que el manejo de negritas para enfatizar “sucesos” muy puntuales y nada más. Dividido en dos partes: Sinaloa y hasta nunca pollita. Cada parte dividida por capítulos sin título y enumerados por los amados números arábigos, incluso en el formato lo mantuvo simple el autor. Es considero, una clase de cómo mantener en sintonía tu narración, con los personajes, el mundo que muestras al lector e incluso mantener la armonía hasta en cómo esta maquetada tu obra.

Desarrollo.
Aunque existe el uso de fechas o se señalan momentos, la verdad es que no me quedo con la sensación de progresión del tiempo. Aunque se menciona, por ejemplo, cuánto tiempo se fue malasuerte de Sinaloa, yo no sabría decir cuánto tiempo (de acuerdo al universo literario) llego a pasar. Este es probablemente un problema, para el lector más quisquilloso o que espera que la novela negra, se ciña más a ese hermano suyo que es la policiaca, pero no. Del mismo modo, los “casos” (o problemas, que debe resolver malasuerte) son muy entretenidos y dan una imagen medianamente vivida de lo que debe ser una ciudad como Tijuana o algún pueblo pequeño de algún municipio olvidado de Sinaloa. No en vano me deshice es elogios inclusive por sus personajes incidentales, pero la verdad, es que nada de eso importa. Claro que hay una trama (seguir las andanzas de malsuerte) y claro que hay un desarrollo de la misma (que malsuerte pase a ser un muchacho de pueblo cabrón y ya a ser un canijo de ciudad), pero realmente, es sólo para guiarnos en los episodios memorables del personaje y nada más. Uno recuerda las hábiles deducciones de Sherlock Holmes, pero, rara vez se recuerda a los personajes o sucesos involucrados en la misma. Y si, se que puede ser fuerte mi declaración, pero Holmes es más recordado por el estudio en escarlata, y no por los personajes o sucesos en sí que acontecen en esa obra. La trama me temo, es el personaje golpeado de esta obra.
Por otro lado, eso no significa que el desarrollo en cuanto a la narrativa sea malo. Este es un libro corto que se disfruta y que bien puedes leer de forma alegra incluso en el transporte público o hasta en una escapada al baño de tu oficina (perdón, cubículo, caballeriza) de Godínez. La estructura capitular y el uso tan libre y sencillo de las palabras en la narrativa te lo permiten íntegramente. Algo muy positivo en estos tiempos convulsivos. Leer no siempre es grato o fácil, pero con esta novela, por lo menos es práctico y se lee en una semana (si lo haces en intervalos), y exagero con ese tiempo, pues debe ser menos.

Recomendación.
Esta es una obra de novela negra, que no diría que sea imprescindible si tu eres lector de “la negra” mundial, pero si te gusta algo más local (y eres mexicano, obviamente), no puedes dejar pasar esta novela (y en mi caso, seguir los “pasos/libros” de Hilario Peña).
Si quieres leer algo ambientado en México, de corte realista y que no tenga en cada párrafo una alusión al narcotráfico (desde matanzas, desaparecidos, carteles, drogas o corridos) esta es una opción. No voy a mentir, si hay de vez en cuando una situación emparejada al tema (como una banda que toca corridos en la vecindad de mala suerte, o un vecinito de azotea que narcomenudea u otros que tienen de plano allí el laboratorio), pero esto no es el eje central de la historia. De (haciendo un supuesto) 10 andanzas, 2 son relacionadas a este tema.
Si quieres una lectura ágil y que te permita retomarla sin problemas, sin duda esta es tu opción.
Si estas buscando adentrarte a la literatura, pero a veces vez los libros de más de 600 hojas y piensas “quien tiene tiempo para eso”, no sudes más, las 156 páginas de Malasuerte en Tijuana se leen como tu periódico diario o tu hora (y me veo conservador) de redes sociales, y créeme, este libro se disfruta más que los tests de que fruta eres o los encabezados amarillistas que tratan de ser hilarantes e informativos a la vez.
Si te gusta la novela negra en general o el realismo, merece una oportunidad.
Finalmente, la advertencia, este libro no es para menores de edad, y si cae en manos de alguno (que espero sea mayor de 15 años, aunque francamente este libro se queda infantil ante la realidad), con la adecuada supervisión de un adulto sería suficiente para seguir en la lectura.

3.5 de 5 Kai´s posibles o un 7.5 en la escala Kaifan del 1 al 10 para medir algo se lleva Malsuerte en Tijuana, de Hilario Peña.

Eso sería todo por mi parte. Simplemente me gustaría aclarar que esta es mi opinión. Si tú estás de acuerdo o en desacuerdo conmigo, es válido. Tú opinión es bienvenida siempre y cuando sea expresada de manera asertiva

Un saludo a la distancia de parte de su compañero de letras y lecturas, Kaifan.

martes, 25 de julio de 2017

Una breve opinión: 1984

Titulo: 1984
Autor: George Orwell
Género: Ciencia ficción, distopía
Clasificación: Literatura universal, ficción
Páginas: 394 / 290
Editorial: Porrua

Lo que dice en la contraportada:
El 1984 de George Orwell es un libro espantoso, que normalmente, hace estremecer a los que lo leen. Sin embargo, no ha producido el efecto que, sin duda, pretendía su autor. La gente percibió que Orwell estaba muy enfermo cuando lo escribió y, realmente, murió poco después. Le resultó casi agradable el frisson que los horrores del libro le proporcionaban, y pensó: Bueno, como es natural, todo no será tan malo como lo pinta, a no ser en Rusia. Es evidente que el autor gozaba con lo tétrico. Como gozamos nosotros, siempre que no lo tomemos en serio. Habiéndose tranquilizado a sí mismo con estas fáciles falsedades, la gente prosigue en su labor de hacer que se conviertan en realidades los pronósticos de Orwell. Poco a poco el mundo se ha ido acercando a la realización de las pesadillas de Orwell, pero como eso acercamiento ha sido gradual, nadie se ha dado cuenta de lo lejos que se ha llegado por esa ruta fatal. Así se expresaba en 1955 Bertrand Russell del famoso libro 1984, que había sido publicado seis años antes y en tan alta estima tenía ya las dotes proféticas de su autor.

Argumento.
La obra nos pone en la piel de Winston Smith. Un personaje que forma parte de lo que vendría a ser la mano de obra de clase media baja de Oceanía (la unión de varios países en esta realidad). Se nos presentara al líder máximo, el gran hermano (legendario personaje hoy en día de la cultura popular, hasta el punto de ser una burla y mera sombre de su versión literaria), a sus seguidores acérrimos que mantienen esta sociedad aparentemente funcional pero horrible y como es que en la realidad de Winston, la gente olvida fácil y la información y la historia es modificada a su antojo. El hecho de que la obra no tenga entes sobrenaturales o demonios, no le quita ni un ápice del terror que genera lo acertada que fue esta predicción del mundo. No entiendo como el género de distopía, no abarca el terror. No creo poder agegar nada más realmente, salvo que, de la trinidad de distopías obligatorias (Un mundo feliz, Farenheit 451 y 1984) es la obra de Orwell la más siniestra y desesperanzadora de ellas. Dependiendo de la óptica que quiera dársele, pero es una constante (por lo que he leído) de que, básicamente, al cerrar el libro en su punto final, una parte de tu esperanza debe morir. Que esto sirva de precedente para entender que el viaje, va ser muy lúgubre. Como anotación especial, me gustaría señalar que el personaje de Winston, en varias ocasiones habla de poseer, como objeto, a las mujeres. Y tengo que hacer esta aclaración porque los SJW y la gente de “mente abierta, pero sólo a sus ideas”, podría tirar pestes en un asunto que francamente no tiene que ver. Tengamos genuinamente la mente abierta y leamos con verdadero cerebro, este libro lo merece. De no ser así, presta atención lector/a de que van los ministerios del libro o los lemas del partido: La guerra es la paz/ La libertad es esclavitud/ La ignorancia es la fuerza.



Personajes.
Tenemos al personaje que representa, en mi opinión, el hombre común de la clase común, de la triada distopíca por excelencia. Winston es un tipo absolutamente común, con deseos, comunes para el lector y francamente obvios, pero que son un crimen para la realidad en la que él vive. Considero que es un personaje, no nada más sólido, sino grandemente humano y con el cual se puede empatizar en la mayoría de sus ideas o deseos. Es gracias a cómo ve el mundo, como lo vive y como lo desea, que genuinamente podemos sumergirnos en esta realidad y entender porque, a pesar de cómo este estilo de gobierno parece tan perfecto, hay gente como Winston, que añora, no algo malo, sino solamente distinto. Y es por esto mismo también que el personaje es coherente (en todo momento, por más que duela) y que se vuelve, si bien no entrañable, si alguien que se queda grabado en tu mente, pues Winston, puede ser cualquier persona en cualquier sistema de gobierno. Y esto es el mayor fuerte del personaje y que le da esa imagen y sensación de realidad. Finalmente, esta es una novela oscura, y no en el sentido de ser difusa, sino de la falta de “luz” que hay en ella. Y al acompañar a Winston, notaremos esto.

Debo señalar que al ser la novela narrada desde la visión de Winston, todos los personajes con los que se encuentre influyen en el. No es que no tengan peso a la trama o que trate de señalar lo obvio, sino que, se debe entender que no habrá personaje con mayor importancia que Winston. Cada personaje de una u otra forma es un agente de cambio, ya sea en la trama y lo que sucede o en la manera de actuar y pensar del protagonista.

Aclarado ese punto, el siguiente personaje importante a la trama es Julia. Digamos el interés amoroso de nuestro protagonista, alguien que hace que cambie su forma de pensar y actuar y por encima de todo, la contracara de lo que es un ciudadano modelo en este estado de gobierno. Y para disimularlo, justamente se la pasa haciendo cosas modelo, llevando así una interesante doble vida. Julia es un personaje enérgico, del tipo activo pero no impulsivo exclusivamente (pues de ser así no podría llevar esta doble vida). Esto se hace presente en cómo es introducida, sin que se nos diga explícitamente, ante el protagonista y como se desenvuelve. Es un personaje fundamental para la trama, y que directamente llama a la gente joven por su manera de ser, pero no a los luchadores sociales, sólo a los que no están de acuerdo (algo así como los luchadores sociales de sillón). Es igualmente, un personaje sumamente coherente y que incluso llegas a entender, porque decide tomar el camino seguro (haciendo hincapié en que este es, fingir o actuar como se espera que lo hagas) en vez de ir más allá.

Finalmente, el círculo se abre y se cierra con O’Brien. Sin duda aunque puede parecer previsible, es el mejor personaje del libro y un gran enlace y motivación a lo largo de las tres partes en que el libro está dividido. Para no ahondar de más, este personaje tiene dos papeles fundamentales en la trama, ambos los cumple de maravilla y seguramente terminaremos viéndolo de la misma forma que Winston lo hace.

Estilo.
Como dice arriba, mi edición es de la editorial Porrua, trayendo los clásicos agregados para entender la obra del autor: una introducción para contextualizar, algunas palabras sobre la edición (hablando de la historia de cómo tuvo que vérselas negras Orwell, no de la que tenemos en manos) y finalmente un apéndice sobre los principios de la Neo lengua. Fuera de eso, es una edición de tapa blanda, que tiene todo el contenido de la obra (hasta la fecha, algo que caracteriza a la editorial es la calidad del contenido y precios accesibles) y que no destaca por nada especialmente, salvo por el contenido.

De la misma forma la maquetación no destaca especialmente. Hojas de un tono agradable, negritas y cursivas donde deben ir, separado en 3 partes y listo y nada más.

En cuanto a la mano de Orwell, aunque esta obra es más extensa que la rebelión en la granja, realmente no se siente pesado en ningún momento. La forma en que se encuentra separada la obra en su contenido también ayuda mucho a la ágil lectura. Capítulos moderados en extensión, la división en tres partes es fundamental no sólo para leer sino para entender y ver más allá de la ficción. Aunado a esto hay que agregar que en cada parte se puede leer de una forma distinta, y aun así la narrativa y prosa de Orwell nunca decae, y no sólo por la magia de saber manifestar sus ideas en palabras, sino también por que la temática es sumamente interesante y la forma en que desenvuelve cada parte, no simplemente atrapa, te engancha y te hace reflexionar y al promover el pensamiento, no únicamente el entretenimiento, se logra muchísimo.
Dejando de lado los elogios, Orwell tiene una forma de narrar muy atractiva, incluso para los pequeños manifiestos que hace en su obra, velados bajo el acuerdo de que leemos una novela y no un ensayo o tratado, y aun así, logra captar tu atención. Es un gran merito sin lugar a dudas.

Desarrollo.
Como comente más arriba, la novela se divide en tres partes que podemos dividir así. La primera es todo inicio clásico de cualquier obra. Se nos presenta esta realidad y se nos introduce en sus características fundamentales. Nos presentan a algunos de los personajes importantes para la visión y acción del protagonista. Obviamente se nos presenta al protagonista y se hace manifiesto el ritmo que llevara la obra. Y aquí se hace manifiesto el problema “central”. La segunda parte, tiene difuminando entre la trama de la novela, estos manifiestos políticos y disidentes hacía el sistema de gobierno de la obra, que finalmente está basado en la realidad (INGSOC es ingles socialismo). Esta parte, además de ser fundamental a la trama por los acontecimientos que se presentan, es sumamente didáctica por los discursos leídos o escuchados por el protagonista. Finalmente, la tercera parte es el desenlace, de alguna manera no sólo doloroso, sino desesperanzador y amargo. No es horrible, sorpresivamente, pues como mencionaba antes, los personajes son coherentes todo el tiempo, no su ser, sino a ser humanos. Esto puede tener una doble lectura (a mí el 90% de la lectura me dio esperanza, y el final me gusto), dependerá creo, obviamente no nada más de cada quien, sino genuinamente de cómo ves la vida y que esperas de ella.
De cualquier manera, todo el contenido de la obra se va desenvolviendo ante nuestros ojos de una manera versátil y muy grata de leer. No te quedas perdido en ningún momento y todo se manifiesta o explica a su debido tiempo, sin retrasar o adelantar nada. Este es probablemente uno de los puntos más fuertes. Realmente, no se cual podría ser un punto débil de la obra en general, pero bueno, el como se desarrolla el contenido es una cátedra no sólo de prosa, sino de dar un mensaje claro.

Recomendación.
Este libro, debería ser obligatorio para cualquier persona, así es, igual que Farenheit 451 (y un mundo feliz, aunque de este no habrá opinión pues lo leí en la preparatoria), pues es una cátedra no nada más literaria, sino también sobre el cómo se maneja el mundo (y la novela, considero es nada más un bosquejo de la misma) y como cualquier sistema de gobierno, se corrompe.
Este libro es obligatorio en 2do termino (el 1ero es rebelión en la granja) para la gente (en especial los jóvenes) que quieran meter su nariz en política y necesitan con desesperación pensar más que ser seguidores.
Si tienes de 15 a 60 años, deberías leerlo, pues te plantea ideas interesantes y es sumamente entretenido. Una bonita “fabula” de la perversidad y de lo peor de la humanidad.
Si quieres devorar los clásicos de la literatura universal o las distopías, este es un obligado, sea como sea.
Si te gustan las historias de terror, pero con hechos reales, esta obra sin duda te dejara satisfecho. También si tu fibra misántropa requiere alimento, este es un buen tentempié.
Si buscas una lectura con gran contenido pero que a su vez se deja leer mientras vas en el transporte público, este es tu libro.
Finalmente, si quieres expandir tu visión del mundo, es un obligado este libro. No sólo tachará ver más allá, sino que lo disfrutaras.

4.5 de 5 Kai´s posibles o un 9.5 en la escala Kaifan del 1 al 10 para medir algo se lleva 1984 de George Orwell. Siendo uno de los mejores libros que he leído a lo largo del 2017.

Eso sería todo por mi parte. Simplemente me gustaría aclarar que esta es mi opinión. Si tú estás de acuerdo o en desacuerdo conmigo, es válido. Tú opinión es bienvenida siempre y cuando sea expresada de manera asertiva

Un saludo a la distancia de parte de su compañero de letras y lecturas, Kaifan.

sábado, 22 de julio de 2017

Una breve opinión: Farenheit 451

Titulo: Farenheit 451
Autor: Ray Bradbury
Género: Ficción, distopía, ciencia ficción, inquietante ficción profetica
Clasificación: Literatura universal/ Ficción
Páginas: 176
Editorial: Debolsillo

Lo que dice en la contraportada:
Fahrenheit 451 ofrece la historia de un sombrío y horroroso futuro. Montag, el protagonista, pertenece a una extraña brigada de bomberos cuya misión, paradójicamente, no es la de sofocar incendios sino la de provocarlos para quemar libros. Porque en el país de Montag está terminantemente prohibido leer. Porque leer obliga a pensar, y en el país de Montag está prohibido pensar. Porque leer impide ser ingenuamente feliz, y en el país de Montag hay que ser feliz a la fuerza la novela más célebre de Ray Bradbury, maestro de la ficción científica.

Argumento.
La obra nos permite observar el futuro a través de los ojos del bombero Montag, cuya función en esta realidad es la de quemar cualquier material (específicamente libros), que atente contra lo establecido por el gobierno. Se nos llevara de la mano para entender a grandes rasgos cómo funciona el mundo, la gente, el tipo de gobierno y el valor del trabajo de Montag para que todo lo antes mencionado se mantenga presente y estable. A grandes rasgos para no arruinar la trama, eso es de lo que va el libro. Curiosamente la contraportada hace un trabajo excelente al describir, a grandes rasgos, de que va. Haciendo hincapié en que leer (una de las ramas de “pensar”) está prohibido pues, pensar no te deja ser feliz ya que al cuestionar las cosas o actos, puede que encuentres algo que no deseas. Y la gente que mueve los hilos no desea que lo pases mal, si podrías pasarlo bien sin necesidad de pensar. Es por esta premisa (ni siquiera por la imaginación de cómo sería la tecnología o el trabajo peculiar del protagonista), que el maestro Bradbury nos introduce a una de las distopías más sencillas que hay pululando por el mundo, pero, no caigas en el error, querido/a lector/a, que sea sencillo no le quita ni un poquito de lo aterrador. Sin ir más allá, el termino distopía alude a un estilo de sociedad indeseable. Esto lo encontramos en diversos géneros, a tal punto, que pareciera que este destino sea fantasía e irreal, cuando podría estar más cerca de lo que deseamos. Ser feliz aunque sólo sea una máscara, una farsa. Esa es la característica primordial de cualquier historia de este género más que las cosas fantásticas o de ficción. Me gustaría hacer énfasis en que esta novela debería ser obligatoria en nuestros días, para que, como si se tratara de una linda fabula, entendamos cual puede ser nuestro futuro, o peor, de que se trata nuestro presente cercano.
Finalmente, agregaría como extra, que si tu amas los libros, el contenido de esta obra (en las partes finales), puede que te guste o te disguste, pero, no te dejara indiferente.


Personajes.

Montag que es nuestro protagonista, es nuestro hilo conductor y tiene una característica clásica de los personajes de este género: tribulaciones a montones por romper la regla elemental de este tipo de mundos: cuestionar. Eso y que decide (o a veces simplemente son orillados o están en muy mal lugar) poner manos a la obra para gestar un cambio. Empezando como una modificación personal, con dudas pequeñas. Hasta dar el salto y aventarse de cabeza contra lo establecido. Realmente, cualquier persona de clase media o hasta baja, con un trabajo demandante y compañeros nefastos, se identificara con el personaje. Finalmente, Montag es nuestro protagonista más no un héroe. Es una persona común del populacho. En unas obras más que en otras, es notoria la marcada critica y clasificación social e ideológica de ciertos tipos de sistemas políticos. Esta obra no es la excepción, ni la situación de nuestro protagonista. Considero a Montag un personaje solido, digamos que no te genera empatía realmente, pero, si lo llegas a sentir sumamente humano.

El jefe Beatty es algo así como nuestro antagonista verdadero (en este generó, jamás lo olvidemos, el enemigo principal siempre es el sistema), el de carne y hueso. Este personaje es el ejemplo perfecto del ciudadano no sólo feliz, sino ejemplar del género de la novela. El sigue las reglas, no cuestiona nada, se siente feliz con lo que hace y como es la vida y seguramente duerme como un bebé a pesar de ser un monstruo, pues, hace lo que la sociedad dicta que se debe hacer. Beatty es un gran personaje no nada más por este toque humano y que hace patente el horror de este tipo de mundos, sino porque el mismo, sabe que hay algo más, pero decide tomar el camino más seguro (ojo, no el más fácil que ese lo toma otro personaje), seguir las reglas pese a tener latente la idea de que hay más en todo esto. Sin ir lejos, él es quien aparentemente sabe más de libros (al menos en el círculo directo de Montag), y aun así, es el jefe de bomberos. El mayor logro de este personaje, no es que sea un monstruo, es que es un hombre tan común y corriente (en todo sentido de la palabra), que da miedo que tal vez, se necesite muy poco para que cualquiera de la espalda a todo y se decante por el camino seguro: ser uno más.

Clarisse es la chispa en la historia. Es quien prende la mecha de Montag y hace que “todo” suceda. Tiene breves apariciones, pero cumple con su papel al promover en Montag no sólo la duda, sino cambios reales en su percepción de las cosas. Y todo de una forma sumamente sutil, básicamente ser ella misma y no atarse a las reglas sociales. Este es uno de los pocos personajes a lo largo de mi vida, que, pese a tener tan poca presencia (en cuanto a paginas), genera un impacto tan increíble no sólo en la novela, sino en mi, el lector, que no puedo más que aplaudir como “con tan poco se hizo tanto”.

Faber es el personaje que toma el camino fácil en esta historia. A lo largo de su aparición en la novela, es patente el miedo y la culpa que derrocha en cada palabra el personaje. Tomar el camino seguro implica hacer algo, el camino fácil es el de huir y esconderse. Faber es la otra cara de la moneda y de este temor oculto y terrible de que quizá, llegado el momento, podríamos tomar el camino más fácil… el no actuar y mirar arder lo que amamos.

Hay más personajes, pero realmente, me parece que estos 4 son los que se roban la trama, pese a que hay algunos que aparecen más (como Mildred), o que los personajes que tienen un peso crucial para la misma (como Granger).

Estilo.
He leído realmente poco de Bradbury, sólo tres libros. Muy diferentes entre sí, por genero, planteamiento de la historia y las tramas. Farenheit 451 fue mi tercer libro del autor y es curioso, pero es el que menos me gusto pese a ser una de sus mayores obras. Y no quiero que se malinterprete. Es maravilloso, el final del libro es precioso y una de las grandes lecciones de mi vida, pero, me costó trabajo leerlo. Bradbury no es rebuscado ni arrogante al narrar o describir, es justo, pero, de alguna manera fue muy cansino de leer y eso que hablamos de un libro muy corto. Podría decir que así es como debió sentirse Montag. A ratos desanimado, frustrado, a veces fastidiado o desesperado, pero, también me atrapo el sencillo mundo de ficción, violencia y tecnología de punta al que Bradbury nos lanza. Sumergirse no es difícil, la prosa no es mala, el problema tal vez radica en que el desarrollo es lento y que pese a que Montag no es un mal personaje, a veces me parecía incomprensible su manera de actuar. Como escribí hace un par de palabras, seguro así se sintió el personaje.

Mi edición es normalita, tapa blanda de bolsillo y nada fuera de lo común. Del mismo modo la maquetación es lo típico: negritas donde es necesario, diálogos bien delimitados, incluso el color del papel es el mismo de siempre (algo así como ¿un amarillento madera?), etc. El libro no destaca en nada en este apartado, exceptuando un pequeño detalle, que si me gustaría recalcar y que me gusta mucho (pues siento que me permite “acercarme” a los autores, sin importar tiempo o espacio): las últimas hojas del libro además de traer un par de relatos extras del autor, tienen unas breves palabras de Bradbury sobre el parteaguas que fue crear esta novela y como (e incluso donde) la desarrollo. No creo sobre estimar este tipo de detalles, pues hacen que un libro no sólo tenga algo de la esencia del autor, sino que realmente te acercan. Es más, me atrevo a decir sin tapujos, que no valorar este tipo de “detalles”, es despreciar algo maravilloso.

Desarrollo.
Este es un punto que puede dificultar la lectura. El problema no creo que sea la prosa de Bradbury, sino el cómo es narrada la historia. Sufre del mal de abarcar mucho y apretar poco. Se nos ponen de manifiesto varias características fundamentales de este mundo (desde cuestiones sociales como normalizar la violencia, los bomberos, las reglas para ser feliz, incluso los autos que van a velocidades desmedidas o las televisiones del futuro y las relaciones con otras personas), pero al no ir más allá, te deja ese regusto de “para que hablamos de X cosa, si finalmente a la trama central seguro no afectara”. No me parece algo malo para entrar en el juego de formar parte del mundo e imaginarlo, pero, al menos yo me quede a medio camino de esto. Y esto se hace patente a lo largo de la obra, pero donde más lo sentí es en el 2do estrato de la obra (el desarrollo).
El final puede tener dos problemas que, sin entrar a detalles son estos: que no te guste (por su contenido) o que no te deje satisfecho (por como culmina). Lo primero aboga por las reflexiones finales de los involucrados y lo que tienen que ver con los libros (y todo lo que representan). Desde Faber hasta Granger, pasando por Montag, puede que al amante de los libros, le resulten ásperas esas palabras. A mí personalmente me encanto el giro que se le da (lo mejor de la obra y más esperanzador), pero, entendería que existan personas, que lo tomen a mal. Lo segundo se trata de lo que, no podríamos llamar abrupto, pero si, ese sentimiento de dejarte a medias, de pensar “¿y ahora qué?” y si algo se hace manifiesto cada que se puede en esta obra, es que ese tipo de preguntas duelen. La felicidad no es una pregunta, es una respuesta. Este final no deja “cabos sueltos”, pero si la sensación de que, nos hubiera gustado saber más. Aun así, aplaudo el final, pues, a unos les puede causar malestar y a otros esperanza. Las decisiones son un tema fundamental de estas obras, y el maestro Bradbury, nos deja elegir como sentirnos y qué hacer después de leer su obra.


Recomendación.
Cualquier persona que ronde entre los 15 y los 60 años debería leer este libro, no sólo como ficción y mero entretenimiento, sino como expongo con anterioridad, como una fabula y en el más terrible de los casos, como una advertencia.
Si eres joven, de 15 años en adelante, este libro te hará cuestionar muchas cosas, más en nuestros días, pero por ti mismo, no por lo que cualquier otro te diga, Pensar es algo muy desvalorado en estos días y esta gran fabula te enseña la importancia que tiene, y apenas por encima.
Si gustas de la ficción que brinda la (valga la redundancia) ciencia ficción, este libro te gustara…
Igual si apenas estas iniciando en el género (ya sea la distopía o la ciencia ficción), este libro te llevara de la mano y no tomaras cualquier mano, tomaras la de un grande como lo fue Ray Bradbury.
Si eres paranoico, échate un clavado. Igual y te da buenas ideas para agregar a las mafias del poder y de lo que intentan hacer y no está tan grueso como 1984 (en cuanto al horror que te podría generar).
Si eres mayor, leerlo te serviría para transmitir su mensaje a otros (así es, es un bello guiño esta recomendación).
Que sea literatura universal, no es porque sí. Dudo que exista alguien que no deba leerlo. Mi único pero sería que no te agrade alguno de los géneros a los que pertenece, solamente de ese modo, no lo recomendaría.
Y si te da miedo, piensas que es más de lo mismo o que no tiene que ver contigo, que sugeriría encarecidamente que lo leas, para salir de tu error.

4 de 5 Kai´s posibles o un 8 en la escala Kaifan del 1 al 10 para medir algo se lleva Farenheit 451 del maestro Ray Bradbury.

Eso sería todo por mi parte. Simplemente me gustaría aclarar que esta es mi opinión. Si tú estás de acuerdo o en desacuerdo conmigo, es válido. Tú opinión es bienvenida siempre y cuando sea expresada de manera asertiva

Un saludo a la distancia de parte de su compañero de letras y lecturas, Kaifan.