Lirica libre, el lugar de las letras de un escritor novel que día a día, trata de ser mejor...

Esta es la historia de un hombre que continua luchando contra su destino... Y confia en que vencera.

viernes, 2 de noviembre de 2018

Una breve opinión: Paris en el siglo XX

Titulo: Paris en el siglo XX
Autor: Julio Verne
Género: Ciencia ficción/ Distopía
Clasificación: Ficción/ Novela
Páginas: 176
Editorial: Grupo Editorial Exodo
Año de publicación: 1994

Lo que dice en la contraportada:
París en el siglo XX, descubierta y publicada hace apenas diez años, refleja la amarga experiencia de Michel Dufrenoy en una sociedad masificada, hipertecnificada y estatista, donde los números han vencido a las letras; el latín y el griego han sido borrados de los programas educativos, y las bibliotecas eliminaron de su catalogo a los mas grandes clásicos de la literatura. ¿Cree que un alma libre e idealista puedo sobrevivir en ese mundo opresor y progresista? La obra se escribió a finales del siglo XIX pero la temática es más actual y cercana de lo que puedes imaginarte.

Argumento.
Es curioso, nunca me imagine que terminaría tratando de hacer una introducción a la obra de Verne. Un giro más en el blog y en la vida, como no.
La obra de mi querido Verne en su mayoría, es catalogada como “escapista”, pues se trataba de narrar historias increíbles que no tuvieran que “ver” con lo que sucedía históricamente en esos momentos. Otro componente de su obra era el hecho de que tocara aventuras fantásticas con un tono positivo, ya sea para personajes o para los inventos que presenta. Inclusive en su “madurez” literaria, sus personajes tomaron tintes más humanos, pero manteniendo ese toque grato en su obra. Finalmente en su ocaso, su obra se convierte en una visión catastrófica e inhumana, debido a que el anticipaba que ese camino tomaríamos de un modo u otro.
Verne fue considerado un visionario por todo lo que plantearon sus novelas, casi con tintes de ciencia ficción (para ese tiempo) y con un idealismo contagioso. Es en sus trabajos finales que todo eso se queda atrás y da paso a un pesimismo y negatividad que contrasta con su obra.

Paris en el siglo XX es sin duda el ejemplo perfecto de este contraste. El argumento es simple: las humanidades y artes no importan, lo valioso son las ciencias. Partiendo de esta primicia distopica seguiremos los pasos de nuestro protagonista, Michael Dufrenoy, un poeta, uno de los últimos no porque se les persiga y aniquile, sino porque el arte y esos menesteres similares, valen poco o casi nada en este mundo.

Y es de esto modo que nos veremos envueltos en una visión que a momentos nos hará pensar “jamás llegaríamos a ser tan inhumanos, faltos de empatía o cerrados”… y entonces, nos daremos cuenta que tal vez, a su modo, Verne si que estaba viendo el futuro de nuestra especie pero, incluso en su pesimismo, describió un escenario más positivo del que vivimos día a día.


Personajes.
Dentro de la obra encontramos a varios “personajes”, pero el central es el joven Dufrenoy. Entre las miles de millones de lecturas e interpretaciones que se le pueden dar a cualquier obra, me gustaría quedarme con dos en este caso. Una directa que es lo que tal cual leemos y otra que es una alegoría o representación de algo más abstracto.
En la primera visión. Michael Dufrenoy es un joven artista en un mundo que no tiene deseo ni tiempo de tener este tipo de gente en sus filas. Ya que el proceso creativo ya no existe, todo esta sistematizado y medido de tal manera que la creatividad no hace falta, no se necesita innovar sino seguir reglas y patrones. Y Michael tiene mucho corazón en un mundo en el que ya no hace falta eso. No se persigue o se censura, es algo peor, se ve como una pérdida de tiempo, como algo equiparable a una imposibilidad mental o limitante de razón. Similar a estar enfermo o ser imbécil. Es así que Michael es un protagonista con el que podemos empatizar no por su caracterización sino por su circunstancia. Es un paria con buenos deseos, todos en algún momento nos hemos creído así y eso nos toca y permite que contactemos con él. Este artificio vuelve al personaje más real de lo que es realmente.
En la otra visión, el joven Dufrenoy es perfectamente la representación de cómo el paso del tiempo, la sociedad y sus dogmas, pueden doblegar y matar a las ideas y esperanzas.
Por donde se quiera mirar, la obra es en verdad, cruda y desalentadora. Y sus personajes ayudan a eso.
Acompañando a Dufrenoy hay otros que se encargan de cubrir estos dos aspectos que menciono. Su tío y un amigo suyo, nutren sus esperanzas y anhelos, son apoyos más morales que otra cosa. Otros familiares cumplen el rol de mostrar lo inútil que es su búsqueda de lo bello, de lo artístico, cuando esta lo práctico de las ciencias.
Esta es una novela en la que los nombres y personajes no importan tanto como ese papel que representan y por primera vez, no lo veo negativo.
Ya sean cómplices o antagónicos, su papel solo es dar más forma al gran personaje no mencionado en la obra: Paris en el siglo XX. Ese es el gran personaje central. Incluso en ocasiones Dufrenoy se siento como un acompañamiento.
Sin más vueltas, salvo el protagonista, los demás personajes son simples acompañamientos para dar forma al principal evidente (Dufrenoy) y al principal invisible (París). Es algo que sinceramente se nota, pues entiendes y apoyas las ideas que representan, pero como personajes son realmente planos, peores que clichés.

Estilo.
Como siempre, la mano de Verne se hace presente en las descripciones. Aunque a estas alturas son más escuetas y muy puntuales, no dejan de ser lo bastante correctas como para darte una idea de lo que plantea el autor. El punto justo entre llevarte de la mano y darte la oportunidad de imaginar por tu cuenta. La prosa me parece bastante aceptable y la traducción le hace un honor justo a la obra. Es una prosa, nuevamente, sencilla y que se deja leer.
La obra seguirá en todo momento los pasos del joven Dufrenoy, narrado siempre en tercera persona con un narrador omnisciente. En ningún momento nos apartaremos de el protagonista, más que para ahondar en el otro protagonista no dicho, y en estos casos se describirá de manera concisa datos de la estructura. Geografía, gobierno o clima del mismo y nada más. Paris no es una ciudad viva, incluso pareciera que más que hombres en ella viven autómatas, pues no hay cambios, simplemente hay procesos.
La maquetación es cuanto menos, curiosa. Mi edición era una especie de versión escolar con un cuestionario al final del libro para corroborar que el alumno entendió la obra (es muy irónico, en verdad). De pastas blandas, una edición similar a las de bolsillo, papel de tono crema adecuado para las letras negras. De aproximadamente unos veinte capítulos con una extensión de 10 hojas cada uno, sin tirulo solo numerado en romano un índice y una breve entrada a la obra y al momento en que es recuperada. Cumple con lo esperado.

Desarrollo.
Tiene un inicio que podría catalogar de envolvente, pero por razones curiosas. Básicamente te engancha la ida de ver una distopia en la que no hay villanos ni atrocidades claras. Aquí nadie es perseguido y nada es censurado de manera severa, ni siquiera hay quemas de libros. Simplemente, todos han “acordado” que para vivir mejor, deben dejar atrás lo que no sirve, y eso es el arte (que es como un juego) y las humanidades (que son opacadas por la totalidad de la ciencia y sus certezas irrefutables). Esta premisa atrapa más al tener de protagonista visible un artista. Y todo buen principio se basa en mostrarnos el mundo alrededor y sus reglas o leyes. Así que considero que es un inicio, digamos de molde. Lo que lo hace destacar es la premisa inicial. Sobresaliendo del planteamiento de la distopia más clásica y popular.
Su punto medio se desenvuelve un poco más lento. De repente vemos el día a día del joven Dufrenoy y en otros capítulos saltamos a reuniones claves o momentos determinantes en su trabajo. De allí saltamos a búsquedas de trabajo y de encajar en base a sus talentos y nuevamente al día a día. Considero que es un desarrollo dispar en el que medianamente tenemos idea de cómo se maneja el tiempo (a ojo de buen cubero, 4 meses narrados a veces a detalle y otras de manera fugaz pero, eso sí, en orden cronológico). Además de eso, se nos sigue nutriendo de información sobre el mundo, pero ya es más cansino que informativo. Nuestro personaje eso sí, se logra mantener en movimiento, y eso hace algo más llevadero el desarrollo.
Las páginas finales son ambiguas. Podría decir que yo lo sentí “rápido y a bocajarro”, y en realidad no es así. Desde el inicio ya se está fraguando el final, y la conclusión es realmente natural en cuanto a como se lleva a cabo. Lo que genera la sensación de terminar de tajo, es que en pocas páginas vemos el compas final de toda la obra. Habiendo tomado en desarrollo y principio a veces sus buenos capítulos para plantear temas e importantes o a veces lo cotidiano, el final es directo y sin escalas. Para redondear la idea, es un final que cumple, desarrollado de manera adecuada y acorde a todo lo planteado. Que no tenga un giro, y que incluso sea evidente y anticipado, no lo vuelve malo, por el contrario, lo hace coherente.

Recomendación.
Esta advertencia sería muy simple. Depende de tu estado de ánimo. Si estas desanimado o directamente con una gran desesperanza, sugeriría que no te acerques a este libro. Si tu ánimo es inquebrantable, adelante, no hará mella en ti. Si eres como yo, que te gusta cuestionarte, creo que te agradara bastante, para bien y mal. No hay escenas violentas como tal pero por lo “pesado” del tema, creo que de los 15 años en adelante es que se podría disfrutar el libro.

Si tú amas la obra de Verne, esyo puede ser ambivalente. Si estas abierto a que los autores evolucionen, este libro te gustara y será interesante. Si lo que tye gusta es que un autor “mantenga su escencia”, este libro te dejara un mal sabor de boca.
Es una lectura ligera (en tamaño) para quien busca algo que sea transportable y que se deje leer… y que al mismo tiempo quiere sumergirse no solo en sus letras, sino sus ideas.
Me parece que si te gusta la distopía, es una lectura más que obligada. Casi como si hubiera bomberos o grandes hermanos.

Mi único pero para esta obra, como novela, es que no la recomendaría a quien no le guste el genero al que pertenece o las obras que tienen “desarrollos lentos o finales medianamente abiertos”. Fuera de eso, realmente no veo motivos (además del estado emocional), para no leer esta gran obra.


Es por esta razón que considero que: Paris en el siglo XX de Julio Verne merece 3.5 de 5 Kai´s posibles o un 7 en la escala Kaifan del 1 al 10 para medir algo o como simple base para cuantificar el valor cualitativo de una obra.

Eso sería todo por mi parte. Simplemente me gustaría aclarar que esta es mi opinión. Si tú estás de acuerdo o en desacuerdo conmigo, es válido. Tú opinión es bienvenida siempre y cuando sea expresada de manera asertiva

Un saludo a la distancia de parte de su compañero de letras y lecturas, Kaifan.

miércoles, 10 de octubre de 2018

Una breve opinión: Después del anochecer

Titulo: Después del anochecer
Autor: Stephen King
Género: Fantasía/ terror/ suspenso/ misterio
Clasificación: Ficción, recopilatorio de relatos
Páginas: 440 paginas
Editorial: Randon House mondadori/ Debolsillo
Año de publicación: 2008

Lo que dice en la contraportada:
Una colección de trece relatos impactantes y escalofriantes. En su primer libro de cuentos desde “Todo es eventual”, Stephen King nos lleva por mundos fascinantes y terribles donde todo puede ocurrir. Misterios sin resolver, asesinatos y venganzas, accidentes y muertos que creen estar vivos, horribles experimentos farmacéuticos, una mujer que no para de correr para olvidar, una niña que cura enfermedades terminales... Con excepción de «El gato del infierno», escrita en los años setenta, King escribió estos relatos después de su famoso roce con la muerte, y la crítica los ha calificado como los mejores

Argumento.
13 relatos que nos llevan a distintas partes de lo peor que nos puede pasar. Miedos reales y mortales, situaciones peligrosas por lo letal y cotidianas que pueden ser y claro, terrores aparentemente inofensivos por ser fantasiosos o ficticios y que, desde luego, en esta obra se vuelven verdaderos y todo lo que conlleva que una pesadilla deje el mundo onírico y se instale a nuestro lado en la realidad.
Hay muchas cosas que decir al respecto de esta increíble recopilación de King, aunque la más obvia creo que sería esta: este es uno de esos libros bien escritos y que se van a disfrutar mucho. Gracias a que el autor ya tiene, genuinamente tras de sí, años puliendo su obra.
La aclaración anterior es una, digamos advertencia, de que este es un libro que dista mucho de su “hermano” “historias fantásticas”, tanto en cantidad como en calidad.
Todos los relatos son autoconclusivos. Pueden tener o no un final cerrado, ya depende del gusto del lector en turno. Aun así, estos relatos son eso, relatos. En ellos empieza y acaba la historia que se nos cuenta, nos guste o no. Cabe señalar que tienen una extensión entre 15 a 30 páginas, más o menos y que la mano del autor es más que evidente.
Los relatos que encontramos en esta recopilación son los siguientes:
Willa, La chica del pan de jengibre, El sueño de Harvey, Área de descanso, La bicicleta estática, Las cosas que dejaron atrás, Tarde de graduación, N, El gato del infierno, The New York times a un precio de ganga, Mudo, Ayana y Un lugar muy estrecho.


Personajes.
Como suele ser, no puedo abordar a todos los personajes principales y secundarios. Realmente porque me parece que no podría escribir tanto, no por no poder, sino por el hecho de que creo que haría pesada la entrada y en parte resquebrajaría parte de la magia de conocer a los personajes y sus historias, y un sello característico de estas entradas es el no atentar contra la trama.
Lo que sí puedo hacer, es comentar que sin lugar a dudas estos relatos contienen a algunos de los personajes más “humanos” o “coherentes” del autor. Ya sea que se les mire desde la óptica de cómo actuaría otro congénere de la especie y si de verdad creemos veraz sus actos. Al igual que si los miramos baja la lupa de cómo están construidos como personajes de ficción que tratan de anclar empatía en nuestra persona por ellos.
Y bueno, la respuesta es sí en ambos casos. Se cumple con creces en estos apartados.
Para cerrar este apartado, considero que todos los relatos tienen mucha tela de donde cortar pero, siendo arbitrario, para mí los mejores personajes los encontramos en los siguientes relatos: La chica del pan de jengibre, Willa, La bicicleta estática, Área de descanso, El gato del infierno, un lugar muy estrecho y N.
Especial atención a la protagonista de La chica del pan de jengibre, de lejos mi relato favorito (junto a Willa).


Estilo.
Los relatos pueden variar en cuanto al punto de vista del narrador o como son narrados pero, en general estaremos ante un narrador en primera persona que nos llevara de la mano con él para descubrir lo que sucede o con uno en tercera persona que nos hará el favor de no abusar de su poder de la omnisciencia y se fajara a relatarnos lo que sucede solamente a los protagonistas o datos puntuales de otras circunstancias o personajes.
En cuanto a la mano del autor, se nota bastante y en todo momento en cuanto a su prosa y la manera de narrar. Me gustaría destacar que en estos relatos, la narración, descripciones y el cuidado de los detalles, está sumamente trabajado. Tanto así que por ejemplo, el relato de la chica de jengibre es una cátedra sobre suspenso y el minucioso orden de lo que el narrador nos describe y como logra que funcione todo en armonía. N es por otra parte, una reminiscencia de esas obras obsesivas y enfermizas a la Lovecraft, que no es en ningún momento imitación, pero no deja de ser clara su influencia. Especial atención a relatos tales como Willa, en el que más que el terror o suspenso, en el punto álgido el lector logra ser engatusado por el autor para ser movido de otra manera, como la simpatía o el amor. Finalmente, el otro relato que requiere especial atención es las cosas que dejaron atrás, donde el autor logra llegar un paso más allá y genera un relato dual: empezamos con algo terror, que es nada más la antesala a la reflexión y a ser conmovidos o intrigados por lo que hay más allá. Lo que trato de ejemplificar, querido/a lector/a constante, es que en esta antología, King es versátil, es increíble y es el mejor King que he leído en mi vida. Y eso no es poco.
La maquetación con la que me encontré era una de esas tapas duras de pasta inexpresivas, claramente un cambio de la tapa original que seguro no soporto el ir y venir de mano en mano en la Biblioteca Vasconcelos. La fuente y tono de la letra va acorde al papel mate de la edición, ajustándose perfectamente a la lectura en todo lugar y momento, sumando puntos al ser una edición de bolsillo. Cada relato está claramente separado y señalado, y si en alguno se requiere, hay notas del traductor o del autor sobre X o Y situación digna de una anotación. Finalmente, y como siempre, mi parte favorita es que al final del libro, nos encontramos con anotaciones sobre cómo o de que forma el autor termino con las ideas para hacer estas historias. Este apartado es un extra magnifico por dos cosas: la primera es que te aporta algo más, sin importar si eres lector nada más o escritor. La segunda es que a nivel personal/humano, te permite ver la clase de ser humano que a veces debe ser King y así romper mitos, pues se comprueba que un ser humano con una (aparente) calidad humana altísima, puede ser también autor de cosas realmente horrendas.

Desarrollo.
Como tal, obviamente no hay un desarrollo a nivel libro, por su estilo de ser relatos sin relación entre sí y autoconclusivos. Eso no quita que podamos notar la progresión de los personajes en cada página y en cada relato. Sin ir lejos, en su mayoría veremos a muchos trasladarse de su estado típico de apatía provocado por la monotonía de su vida cotidiana que es tan corriente que harta… y paulatinamente por alguna situación o artificio clave, romper la barrera de la realidad y caer en medio de lo irreal y la locura. Esto sucede sin importar si el personaje es un asesino a sueldo o un hombre que cree que debería bajar de peso. En algunos directamente ya estaremos metidos de llenos en el caos y la confusión… y aun así todo irá en aumento.
Sin perder esa maravillosa costumbre, creo que los mejores relatos (con personajes más carismáticos, desarrollo más equilibrado de la historia, creativos y con un giro de tuerca si no increíble, cuanto menos genial o con buen ritmo), serían a mi gusto los siguientes:
La chica de pan de jengibre: Con esta historia abre el libro y ya te permite ver por dónde van los tiros. Una constante es que cualquier cosa puede torcerse, y si lo hará, será de forma macabra y mortal. Con un inicio lento que se compensa con un desarrollo a buen ritmo, un desenlace trepidante y un par de personajes dignos de recordar. Especial atención a como todo lo que se narra, se debe usar para que no sólo sea malgastar tiempo y tinta.
Willa: Un relato que llega de muchas maneras. Dependiendo de tu postura puede ser inquietante o reconfortante. Ese es su mayor encanto, su extra es la humanidad de sus personajes.
Área de descanso: Lo dicho, si algo se puede torcer así lo hará. En este caso lo grato del relato es que es una experiencia que le podría pasar a cualquiera de nosotros, incluso sin saber manejar.
La bicicleta estática: Este tipo de relatos es sin duda, el motivo por el que en ocasiones se parodia o se hace mofa del autor, pues todo es malvado o del diablo. En este caso, no hay ciertamente un porque de las cosas… pero el mal, usualmente no lo necesita.
N: Me gusta por la cercanía a mi gremio y por el hecho de que podemos atestiguar como, más de uno de los personajes, va perdiéndose entre los desvaríos de lo que parece ser su mente… o algo más. Además, un punto más a favor consiste en que el orden de la narración y como progresa aporta muchísimo al relato.
El gato del infierno: Un relato ligeramente “más clásico” del terror sobrenatural, acompañado de sus esperadas cosas misteriosas pero con un par de giros dignos de mención.
Un lugar muy estrecho: Con este, me quedo con una descripción de la wikipedia: “dos hombres llevan su rivalidad al límite”. Lo aderezo con la clásica cátedra King de: si algo se tuerce, lo hará de forma macabra. La corona de esta recopilación de relatos y de este seria que de la misma forma que inicia el libro (con un relato realista que deja a un lado lo sobrenatural para dar paso simplemente al ingenio y maldad humana), es como termina.

Recomendación.

La advertencia es la básica para una película de terror con violencia, en sí, mayores de trece años y eso con supervisión de un adulto. No que te les quedes viendo como acosador mientras leen, sino que tú también leas la obra y la comenten de manera grata y aclares cosas… algo tan simple como decir que los excesos son malos o que no está bonito intentar matar… detallitos, vaya.

Creo que sin duda a cualquier lector de King le gustara. Sin duda este es uno de sus libros de relatos que más me han gustado de principio a fin. No todo es perfecto, pero creo que en su “variedad” pese a pertenecer a géneros muy claros, puede haber más de un relato para sus fans.
Del mismo modo, cualquier amante del terror, de lo sobrenatural, del suspenso o del horror, se verá recompensado. Como mencione antes, dentro de estas vertientes del género, tiene algo para cada gusto.
A su vez, creo que alguien que busque adentrarse, ya sea a los géneros o al autor, encontrara un gran punto de partida en este recopilatorio. Desde el hecho de que en este libro encontramos un autor con más años pero más técnica o en el sentido de que los relatos pese a ser macabros, pueden tener un componente humano que les da un giro y los hace más cercanos.
Para alguien que tenga dificultades para leer “novelas largas” o “relatos inmensos”, este recopilatorio ayudara bastante. Desde leerlo en el transporte público y sumergirte al instante por la prosa, la caracterización o lo que se relata, hasta el simple hechos de que con historias cortas y auto conclusivas que puedes dejar pausadas y retomar en cualquier minuto libre.

Solo dos peros le veo: que no te guste el género o que no te guste el estilo del autor. Fuera de eso, realmente estamos ante una de las obras y recopilatorios más sólidos del autor y me atrevería a decir que del género, ya sea dentro o fuera de las fronteras del autor.

Por eso, “Después del anochecer” de Stephen King considero merece un 4 de 5 Kai´s posibles o un 8 en la escala Kaifan del 1 al 10 para medir algo.

Eso sería todo por mi parte. Simplemente me gustaría aclarar que esta es mi opinión. Si tú estás de acuerdo o en desacuerdo conmigo, es válido. Tú opinión es bienvenida siempre y cuando sea expresada de manera asertiva

Un saludo a la distancia de parte de su compañero de letras y lecturas, Kaifan.

miércoles, 15 de agosto de 2018

Una breve opinión: Historias Fantasticas

Titulo: Historias fantásticas
Autor: Stephen King
Género: ciencia ficción/fantasía/Horror
Clasificación: Ficción/ relatos
Páginas: 246
Editorial: Random house mondadori/ DeBolsillo
Año de publicación: 1987

Lo que dice en la contraportada:
El maestro del terror vuelve a ofrecer unas páginas electrizantes escritas en su mejor estilo. Siguiendo la tradición de Poe, Stevenson y Lovecraft, King nos abre la puerta de acceso a un mundo de horrores inimaginables. Stephen King ha fundido aquí imágenes de terrores ancestrales con la iconografía de la actual sociedad norteamericana. Los relatos incluidos en este libro, originales y trepidantes, han cautivado a millones de lectores en todo el mundo.
Argumento.
Historias fantásticas (también conocida como skeleton crew, para los camaradas de habla inglesa), es un recopilatorio de trece relatos del autor. Estos varían desde cosas fantásticas e increíbles, horrores cotidianos o que rayan en la paranoia o el absurdo y uno que otro aire de ciencia ficción con, como no, algo de horror. Aunque no se trata de relatos de horror como tal, creo justo decir que la base de estos relatos son dos cosas: situaciones estresantes y personajes o sucesos que generan aversión.
Cada relato es en sí, realmente auto conclusivo. Ya depende del lector su tolerancia a los finales que se dan, ya que algunos son tan claros como la muerte y otros tan ambiguos como perderse en el espacio.
En sí, es una recopilación interesante. Por los “géneros” que abarcan loas relatos, por los temas que tratan y la forma en la que lo hacen, hasta en el formato. Llegando a tener algo parecido a una canción o poema llamado: Paranoia, un canto.
Finalmente, que sea interesante, no significa que sea para todos los gustos. Y esto es algo difícil de decir porque, pese a que tanto ame u odie ciertas cosas de la obra de este autor, me parecía (hasta antes de leer este libro), una recomendación para lectores primerizos que aseguraba su estancia en este mundo de letras.

Personajes.
En si opinar de este libro de la manera más neutra posible va ser difícil… ¡Que no se diga que me echo para atrás ante algún desafío literario!
La mayoría de los personajes, independientemente de edad o condición social, cumplen con uno de los dos requisitos previamente dichos: están en una situación estresante. Lo que cambia es que tan hundidos en esta situación están. Dependiendo de esto pueden ser observadores únicamente de una situación preocupante o protagonistas que buscan salvar su vida.
La mayoría, sin importar su posición, son personajes que sirven más como narradores que como personajes por los que podamos sentir empatía. Claro que cualquiera entenderá el miedo o la angustia pero, eso no te hará desear que tu personaje en turno salga airoso. Más bien leerás por curiosidad, por ver que hará el autor en la siguiente página, que por genuinamente saber que sucederá al personaje en turno.
Aun así, creo que los mejores personajes los encontramos en estos relatos: apareció Caín, el ordenador de los dioses, el hombre que no quería estrechar manos, la playa y ya.

Estilo.
Curiosamente, la mano de King y su mente se sienten aquí, en relatos tales como el ordenador de los dioses, siendo en el que el King de siempre (o tal vez el actual) se hace presente o en el relato del hombre que no quería estrechar manos. En los demás, más bien diría que encontraremos guiños o destellos al King actual. A ese autor que es conocido por mostrar seres retorcidos, situaciones grotescas y giros de tuerca realmente desquiciados.
Si mal no recuerdo, la mayoría de relatos están escritos en tercera persona, salvo uno que otro (como paranoia, un canto) que están en primera persona. El lenguaje empleado es claro y las metáforas y las descripciones cumplen, ahora bien, aquí el detalle es la regularidad de la narración. A momentos lo podrás leer de forma veloz y te sentirás incluso motivado a leer más y otros relatos, simplemente son lentos y burdos, casi torpes. Es realmente irregular en este apartado, y se nota muchísimo.
En cuanto a la maquetación de la obra, es lo más sencilla posible. Negritas donde deben ir, cursivas para las partes adecuadas. Un Índice al final del libro y cada relato es señalado por su titulo centrado y con un espaciado adecuado. La edición que tome prestada de la Vasconcelos era una a la que, presumo, le cambiaron las tapas blandas para ponerle una tapa dura. No sabría decir de la duración de las tapas, pero las hojas eran de calidad, pues se veían y olían a viejo, pero se conservaban perfectamente.
Finalmente, vienen notas sobre como idea tres o dos de los relatos. Todo eso cabe en una página y un párrafo… incluso en eso, el autor parece que le prestó poco interés. No solo por tamaño, sino en contenido. Decir el clima de una ciudad sonara más comprometido y emotivo que estas palabras del autor sobre su creación.

Desarrollo.
Tal cual mencione antes, este es uno de los libros más irregulares que he leído, no solo del autor, sino en general. Sin ir lejos, en todo es eventual, se siente más constante como escala la obra y sus temas y situaciones, y eso que esa recopilación de relatos se acomodo al azar.
De cualquier modo, obviando el pequeño detalle antes mencionado, estamos ante una serie de relatos fugaces y olvidables en su mayoría por muchos factores: porque son exageradamente comunes, muy clásicos, raros sin ser innovadores o simplemente desquiciados sin tener forma.
Podría tomarme mis píldoras de embaucador y tratar de escribir de una forma favorecedora y zalamera. Lástima que no sea el caso y estemos ante mi opinión. Claro que muchas cosas están siempre abiertas a interpretación, pero si ves una pared negra no dices que tal vez sea gris. Es negra porque es evidente su color. Aquí es lo mismo, habrá detractores o defensores de la obra. Créeme, lector/a constante, que yo creo ser neutral en esto (pese a que me encanta King en su mayoría), y mi neutralidad me exige ser fiel a lo que creo y pienso, más que leal a lo que me gusta.
Hay 3 relatos que considero son los mejores de la obra. Por su estilo, por ser los que creo más King contemporáneo, por las situaciones que presentan y desde luego, porque son los que atrapan.
Apareció Caín: es un relato que nos adentra en la visión de un hombre, no digamos malo, llamémosle cruel y que no se detendrá.
El ordenador de los dioses: Me recordó a la clásica dimensión desconocida, al clásico King que puede hacer cualquier objeto el móvil de una pesadilla y a esas bromas recurrentes de “el genio maligno/del mal”. Muy creativo, sumamente envolvente y en mi opinión, el mejor relato del libro.
El hombre que no quería estrechar manos: Este es más clásico. Nuestro protagonista y narrador, nos cuenta un encuentro peculiar que tuvo en una fatídica noche de juerga con un hombre, que cuanto menos podemos decir que estaba maldito.


Recomendación.
Esta si la voy a tener más difícil.
No me cabe duda que este es un libro pata los amantes del autor pues, para bien o para mal, te aportaran algo, tanto en lo referente a conocer la obra del autor como a su evolución misma como escritor y personaje conocido.
Creo que en definitiva este libro gustara a la gente que adora a King, a los que son cazadores de primeras obras (como lo soy a veces) o a los que buscan los orígenes de la gente que siguen en sus lecturas.
Creo que sería inspiracional para los jóvenes autores leer que de verdad, puedes mejorar con el tiempo.
La gente que gusta de leer algo ligero, ya sea en su ruta diario o mientras espera en algún sitio o salita, lo encontrara grato y fácil de llevar y leer.

Únicamente no lo recomendaría a la gente que guste de trabajos más sólidos, de la prosa y narración actual del escritor o que simplemente gusta más de las obras largas que de los relatos.

Ni siquiera creo necesaria una restricción de edad. Claro que hay “escenas” graficas, vaya, es King. Y aun así, a veces es tan flojo que no creo que impacte a nadie. Lástima que de todas las cosas que dejo atrás King, esto fuera algo de ello.

2.5 de 5 Kai´s posibles o un 5.5 (que sube a 6, por los pelos) en la escala Kaifan del 1 al 10 para medir algo se lleva esta recopilación de relatos: Historias fantásticas, de Stephen King.

Eso sería todo por mi parte. Simplemente me gustaría aclarar que esta es mi opinión. Si tú estás de acuerdo o en desacuerdo conmigo, es válido. Tú opinión es bienvenida siempre y cuando sea expresada de manera asertiva

Un saludo a la distancia de parte de su compañero de letras y lecturas, Kaifan.