Lirica libre, el lugar de las letras de un escritor novel que día a día, trata de ser mejor...

Esta es la historia de un hombre que continua luchando contra su destino... Y confia en que vencera.

viernes, 5 de febrero de 2010

No me olvides.

No me olvides es la historia de un guerrero posedor de grandes habilidades para el combate. Y se nos narran las aventuras que vive al tratar de llevar a cabo una una "empresa" que le fue encomendada hace un tiempo. Todo esto girando en torno a tratar de llevar a cabo esta "mision" y el cumplir una promesa...

Aqui dejo la mitad del prologo de la historia, sin más, vamos alla.

Prologo: Hacer como el qué sabe el Camino.

Parte Uno: Carta.





“Caminaba plácidamente por ese singular sendero al cual había caído hacia unos días por culpa de escapar de esos infelices asesinos que me buscaban antaño para hacer que mi cabeza dejara su puesto de vigía.

No tenían una razón aparente para matarme. Su mayor motivación probablemente era asesinar a cualquier sujeto que portara una espada, no se por que ni se a que se debería eso.
Yo siempre he tratado de ser un chico sencillo que no se mete con nadie, ciertamente busco estar siempre alejado de la gente precisamente para que no me meta en más líos de los que ya tengo.

Pero bueno, hay cosas de las que no podemos escapar, una de ellas sin duda alguna es el pasado y esas huellas intangibles y cicatrices imborrables que deja en el fondo de nuestro ser, o si, sin duda alguna el mas perverso de todos los carceleros es el bendito tiempo que juega a voluntad con nosotros…

Mi historia no trata sobre esa clase de menesteres, de hecho, mi historia gira en torno a situaciones e ideas tan simples que el más listo o el menos dotado de cerebro podría entender.
Me ataba a mi pasado una promesa, unas cuantas palabras que intercambie con una linda chica a la que yo conocía desde que era un niño. Me ata también a su recuerdo la vieja espada que porto en la espalda, pero sin duda alguna lo que mas atrapado al pasado me tiene es que esa niña es la mujer a la que yo amo y no quiero que me olvide…pero tampoco pienso mentirle.

No soy ningún tipo de heredero legendario de los que abundan por Terranova como suelen pensar muchos de los que me han de ver portando la espada, solamente soy un joven que busca un lugar tranquilo en el cual vivir…ese es el mayor defecto de mi vida, buscar una vida que sea sencilla y apacible, algo imposible hoy por hoy.

Mi historia sin embargo, me temo también, que es mas intrincada de lo que aparento, pero, aun así es una historia interesante que promete mucho, ya que es la historia de una vida llena de tormentos, sufrimientos y revelaciones que solo tenían una finalidad: “No me olvides”. Esas fueron las palabras que le dije a esa linda niña el día que partí a buscar aventura…hoy no se por que quiero regresar a su lado, pero de lo que estoy seguro es de que no puedo seguir con mas mentiras…

Contra el destino no debemos jugar y menos hacer las apuestas mas altas por que la mayoría de veces tenemos las de perder; sin embargo, el que no apuesta no gana y a veces hay que arriesgarlo todo para poder ganar todo también o en el peor de los casos, para perderlo todo.”

Así terminaba una carta que un aparente paria releía una y otra vez releía, siempre hacia lo mismo. Antes de mandar su correspondencia se la pasaba leyendo mas de una vez la carta que escribía hacia días, quizá lo hacia para mantenerse vivo, o para entender que era algo salido de su puño y letra…

Es así como un joven espadachín que no rebasa los 20 años de edad solía recordar como es que había terminado en ese abismo que lo atormentaba cada noche en la que corría con la desgraciada fortuna de pegar el ojo y poder soñar con su pasado…aunque esto le traía la esperanza de poder imaginar como forjar su futuro…y es así como empieza esta historia.

Caminaba el vagabundo con la espada atada con vigor a su espalda. Era en verdad un acero hermoso nacido sin duda de nobles metales y forjado con el amor de los mejores herreros; en el costado derecho de la cadera llevaba atada otra espada, esta estaba mas que gastada por el uso y había perdido toda su belleza dejando solo un negruzco mango a la luz.
En su mano derecha llevaba sujetada con esfuerzo una gran bolsa en la que aparentemente iban todas sus pertenencias y las cosas que pudo acumular a lo largo de su vida de nómada vagando de tierra en tierra en busca de su respuesta.

Llevaba varios días siendo perseguido por un grupo pequeño de sicarios que buscaban hacerse con su cabeza a toda costa, no importaban las penurias que tuvieran que pasar, por alguna extraña razón, su cabeza parecía valer mas oro que cualquier otra cosa, al menos en esos momentos de su vida.

Su indumentaria era algo llamativa pero no lo suficiente como para desviar muchas miradas. Un par de pantalones negros holgados de una tela que parecía ser mezclilla, una sudadera negra de manga corta abierta que mostraba solamente un peto de acero y unos pectorales y abdomen perfectamente trabajados. En el rostro una gran cicatriz le dividía la mejilla derecha y en el ojo izquierdo tenia otra gran cicatriz que iba de su ceja hasta por debajo del parpado en recta.

Un par de gafas sin embargo, cubrían esa cicatriz tan horrenda que llevaba el sujeto. Para hacer mas fiera su apariencia, unos dreadlocks que sobrepasaban sus hombros y tenían tonalidades miel y castañas le coronaban su cabeza, la tez blanca tostada por los días de sol y marcada por las pesadillas y malos tratos de la vida le daban un aspecto de moribundo, pero su complexión atlética y delgada decía todo lo contrario, además, con su imponente medida de casi dos metros, parecía todo menos un vagabundo común.

El joven era en verdad alguien misterioso. Caminaba altivo por donde estuviera, con gente o no en su camino. No cambiaba para nada la postura y parecía que estaba listo para matar en cualquier instante, siempre altivo, siempre alerta.

De repente, el joven se detuvo un momento delante de un pequeño paso de agua. Deposito su gran bulto cerca de ahí y se fue al agua. Una vez que el agua estuvo a dos pasos de el, se quito las sandalias y esas gafas obscuras que tenia puestas se las subió a la cabeza, se deshizo de la sudadera arrojándola sobre las sandalias y se alzo lo mas que pudo los pantalones y entonces se metió al agua…

--No hay nada más reconfortante que dejar que los pies reposen un poco caramba…--

El muchacho descansaba sus agotados pies en el agua. Pero mientras el disfrutaba plenamente de las bondades que la madre naturaleza le ofrecía, la banda de sicarios que le seguían salto de entre los arbustos y se lanzaron a darle muerte…

--Estaba conciente de que esto pasaría—Dijo con un pequeño suspiro—Solo me gustaría decir que un verdadero practicante de la espada no comete esta clase de imprudentes arrebatos de locura…--

Sin si quiera inmutarse mas allá de lo que había mostrado, con su mano izquierda desenfundo en un susurro el arma mas usada que poseía y con felino movimiento partió al mas cercano de sus enemigos por la mitad en un corte limpio.

Los demás sicarios se asombraron unos segundos, pero después se abalanzaron con fiereza sobre el vagabundo el cual seguía inmutable.
A todos los esquivaba con infinita facilidad, parecía que el ya estaba acostumbrado a los encuentros de espada contra numerosos enemigos, ya que sus movimientos mas que emular el recuerdo de una escena de batalla, parecían imitar las graciosas coreografías de algunas obras teatrales o de alguna danza grupal.

A medida que esquivaba y neutralizaba ataques del enemigo, el vagabundo también repartía estocadas con la espada y a su vez daba patadas y puñetazos como si sus extremidades fueran a su vez mazas poderosas, para tener una constitución no del todo imponente, (ya que a pesar de ser alto, su cuerpo aun marcado no era símbolo de dureza) el muchacho mostraba un gran poderío oculto.

Después de algunos minutos solo estaban en pie dos sujetos mas de los seis que le habían atacado. Dos estaban en el piso a sus pies, jamás volverían a levantarse; otros dos estaban en el suelo gritando de dolor, uno había perdido una pierna en un corte limpio y al otro con fino golpe de la punta le había sacado de su cuenca uno de los ojos el vagabundo y cortado de tajo el brazo izquierdo desde el hombro.

--Acérquense de una vez o lárguense—dijo frió el errante—Hoy no tengo ganas de oler mas su sangre de perros, así que les perdonare la vida si se largan…o acabare con lamisca si continúan aquí—
--Quien te crees que eres niño—Dijo uno de los sicarios con furia—El que nuestro jefe quiera tu cabeza no significa que por eso seas muy importante—
--Que irónico—Dijo el chico un poco divertido—Me lo dice un perro que me ha estado siguiendo desde que deje la capital de Lucrecia…--
--¡Calla ese hocico niñato!—Dijo el otro asesino empuñando en ambas manos su espada que tenia forma de media luna—Acabemos con esto de una vez. —
--Yo se los advertí…me porte a la altura de un caballero con ustedes…pero ese fue mi error—Su mirada cambio súbitamente—Porque uno no puede fingir lo que no es…vengan a enfrentar su muerte—

Los dos sicarios corrieron a la par contra el muchacho, uno de cada lado para al menos tener la posibilidad de herirle en un brazo o en una pierna y volverlo una presa más fácil de cazar.

El problema con los asesinos es que ellos querían hacer el trabajo que seis hombres en plenitud y buenos espadachines no habían hecho hacia solo unos minutos…

Con la espada el vagabundo se cubrió del primero, al segundo sujeto le propino una fuerte patada que lo alejo junto al cadáver de uno de sus ex-compañeros provocando que cayera de espalda contra el suelo.

El otro seguía dando golpes de espada que hábilmente el perseguido evitaba o repelía con su espada. En un momento de descuido del asesino que aun seguía en pie, el chico puso su espalda contra la suya y antes que otra cosa pasara le dio un fuerte golpe con el mango en las costillas…

Del golpe el asesino se doblo por la falta de aire, intento asestar un ultimo estoque a su enemigo, pero el de los Dread’s no se lo permitió atravesándolo con la punta de su espada desde el estomago.
Con fuerza descomunal lo alzo con ambas manos aun con la espada atravesada, y lo lanzo como si se tratara de basura junto al otro sujeto que miraba lleno de pavor que estaba solo, pues sus otros “compañeros” habían huido mientras se llevaba a cabo esa ultima escaramuza.

---Bueno…yo se lo advertí y no fue capaz de hacerme caso, muere por culpa de su necedad…igual que tu—
--No me mate por favor valiente guerrero—Dijo el sicario inclinándose—Yo solo quiero ganar dinero…te-tengo una familia sabes…--decía cada vez mas nervioso—Mis hijos…o dios como los amo…--
--Bien. Me gusta ver que aun hay gente entregada a su familia—Alza la espada y la apunta a la cara del asesino—Sin embargo no quisiste elegir tu salvación cuando te di oportunidad, por eso quiero que tomes tú espada y te prepares a pelear por tu vida…--
--Por favor…--De sus orbes brotaron lagrimas de desesperación—No me hagas esto…--
--Te haré solo lo que tu querías hacerme a mi asesino—Dijo el muchacho clavando sus pupilas en el tembloroso enemigo—Además, no me obligues a matarte con la espada de tus compañeros. Desteto a los cobardes y ni si quiera a mi “Espada Bastarda” le permito probar la sangre de cobardes como tu…Así que toma tu arma, ponte de pie y acabemos con esto…--
--¿Acaso tu no conoces la misericordia---Dijo chillando el hombre que aun temblaba presa de pánico-- ¿Qué clase de bestia eres tú?—
--No soy ninguna bestia—Dijo serio—Soy un hombre que te dio a elegir…creíste que sabias todo y que podrías matarme, pero no fue así. –Le observo unos segundos y empuño la espada—Ahora te enfrentaras a la muerte por haberte juzgado mas importante, por haber creído que sabias cual era el camino—
--N-no…no puede ser…--
--Así será. Ahora, enfunda tu espada…lo decidiremos todo con un solo movimiento y dependiéndole tu habilidad vivirás o morirás…--
--No eres quien….no eres quien para decidir si vivo o muero—
--No soy nadie tienes razón, por eso…será mas triste que un asesino sin nombre mate a un asesino aun menos importante—

Las palabras cesaron en esos momentos en el lugar, solo podía escucharse el hipnotizante sonido del agua del pequeño rió correr y el canto de algunos pajarillos que lentamente callaban ante un momento tan tenso como ese.
Los dos se alejaron unos metros, iba a ser uno de esos duelos de “desenfundar y golpear”. Era una de las formas menos bárbaras y dolorosas de arreglar las cosas, sin embargo, con todo y los métodos menos salvajes, la espada tomaría la vida de alguien en ese lance…

El vagabundo que se recocía a si mismo como un asesino también lanzo al aire la señal: una pequeña moneda de bronce, las de menos valor en el mundo de Terranova, pequeña y opaca.
La moneda giro en el aire, parecía que era eterno su movimiento, y entonces, empezó a caer lentamente cerca del cadáver de uno de esos sicarios…

A unos segundos de que cayera el sicario no pudo más; con determinación de loco soltó la espada y corrió en dirección contraria a su enemigo para salvar la vida…

El vagabundo simplemente emitió un leve suspiro, se inclino junto a uno de los cadáveres, tomo la espada que estaba a su alcance. Entonces dio un giro brusco de caderas, roto sobre si mismo dos veces y entonces lanzo la espada en dirección a donde había huido su “pareja” de duelo…

Habrán pasado apenas dos o tres segundos de silencio total y entonces se escucho un golpe atronador y el grito desgarrador de un hombre que se atragantaba con sus lagrimas de dolor.

El vagabundo camino sin importarle sus cosas o los cadáveres en esa dirección hasta que encontró en el suelo la espada apuntándole con el filo hacia el y el mango hacia el mismo sujeto de antes que se arrastraba para salvar la vida.

--Vaya…te tenia pensado herir atravesándote las rodillas…veo que calcule mal—Mintió el Vagabundo—Y te dio con el mango…--
--Por favor…por piedad…no me mates…--
--Bueno…--El Vagabundo tiro al lado del sicario la espada y se dio la vuelta—Va contra mis principios atacar a alguien herido y que se arrastra…puedes irte, ya no me interesa matarte—
--No sabes como te lo agradezco…--
--No lo hagas—Dijo serio el Vagabundo—Ambos somos asesinos, no hay mas que hablar en ese respecto…si no te mato es por que…no hay razón para hacerlo—Mintió por segunda vez el vagabundo—Ahora me iré y no quiero volver a verte…--

El vagabundo se alejo caminando tranquilamente entre la espesura de ese bosque otra vez sin mirar atrás, en el fondo, estaba en paz consigo mismo por haber tenido la oportunidad de haber logrado salvaguardar una vida (por mas inmunda que esta fuera) del yugo de su espada.

Si bien el chico había dicho muchas cosas con frialdad sobre el matar y el asesinar y el modo de vida de los sicarios, lo cierto era que en el fondo, el tenia pesadillas desde hace años, desde que había matado a su primer “enemigo” y no le gustaba matar, más que cuando era necesario…

--Bueno…al menos ya podré hacer el camino de regreso más tranquilo, no creo que pase nada mas…o al menos eso espero…no quiero que más sangre corra de manera innecesaria…sea de inocentes o no…--En ese momento el joven apretó los puños con fuerza hasta que perdieron el color—Por que finalmente…son vidas humanas las que trunco cada vez que mato…--

Su mano derecha toco inconscientemente la espada de su espalda que no había desenvainado, la acaricio y parecía que se podía leer en su semblante como la calma inundaba su ser una vez más…

--La “Espada Bastarda”…y la “Espada Templada”. Quién diría que al final yo sería poseedor de dos armas que no tienen comparación…y que a su vez me las darían dos personas también tan opuestas…la espada asesina me la dio el Maestro Grant, y la espada del héroe me la dio el Maestro Van…que cosas—

El Vagabundo soltó de sus orbes unas lagrimas otra vez, pero esta vez no eran llamadas por el dolor o el remordimiento al rostro del joven, esta vez, las lagrimas jugueteaban entre los contornos de sus mejillas del vagabundo por que el recuerdo había llamado a su memoria, y la melancolía había aparecido en su corazón, una melancolía y una nostalgia que hablaba de su pasado.
Un pasado triste y lleno de pruebas que le habían impuesto infinidad de personas.
Batallas que debió librar lleno de fe e inexperiencia, peleas que llevo hasta sus máximas consecuencias por el amor a matar, peleas que perdió por el miedo a tomar una espada, cicatrices que adquirió en su camino y a su vez cicatrices que hablaban mejor de nadie del joven.

--Bueno, ha llegado la hora de partir—Dijo el chico más entusiasta—Pero antes…--Observando a los cadáveres que aun estaban ahí—Habrá que enterrar a estos tres sujetos para que puedan descansar en paz y no perturbemos a nadie que llegue a pasar por aquí…--

Con algo de pesadez en su cuerpo, el joven tomo la espada más cercana y empezó a tratar de hacer una fosa. La espada servía excelentemente de palanca para mover piedras y para afloja la tierra, pero para sacarla el chico tuvo que deshacerse del peto que le cubría buena parte del torso y pecho para poder quitar la tierra. No escatimaba esfuerzos en hacer lo que él creía correcto respecto a los cadáveres…

Después de un par de horas de esfuerzo y dedicación de su parte a cavar la tumba de sus enemigos, el chico pudo tumbarse ante el sol que ya se estaba ocultando y descansar un poco.
Realmente estaba exhausto, ya lo había hecho antes y cada vez que le pasaba sabía que necesitaba comprar una pala en el pueblo más cercano, pero siempre se le terminaba yendo de la mente esa tarea, o era perseguido por alguna nueva panda de asesinos y terminaba huyendo de ellos, como ahora.

--Bueno ya todo está al fin listo…ahora si podría descansar—Sus parpados se cerraban lentamente---Y al fin…podré…descansar…--De un salto se levanta—Aun no puedo dormirme—Dijo el chico en voz alta—Debo ponerme en marcha a la siguiente ciudad y mandar esa carta…ya no me falta mucho…unos dos meses a lo sumo mas y estaré allá de nuevo—

El chico con algo de pereza aun en su cuerpo se levanto y empezó a lavar con sumo cuidado y esmero el peto que había usado de pala.
Parecía estar hecho de una interesante amalgama entre el orichalcum y un acero desconocido. En el frente se podía ver que en algún tiempo había tenido incrustadas piedras, pero ahora ya solo quedaban los huecos.

El chico seguía lavándolo con cuidado, al final de que lo dejo brillante (o eso pensaba el) se lo puso a la cadera con las cintas que lo ataban y se lo llevo ahí para que se secara.
Se echo encima su sudadera negra, agarro el gran morral blanco y se lo hecho a la espalda. Antes de irse enjuago también la espada asesina en el agua cristalina y recitos unos pequeños versos en honor a los muertos y emprendió su camino a la espesura del bosque.

La razón era simple, quería alejarse de la gente que lo seguía y así poder recuperar fuerzas. Llevaba incontables noches sin poder dejarse atrapar por los brazos del encantamiento del sueño por su temor a tener que verse metido en nuevas peleas y tener que verse en la necesidad de hacer correr nuevamente sangre que no fuera necesario derramar…

Pero no estaba seguro de añorar tanto a ese ingrato sueño, puesto que, cuando lograba cerrar los ojos y entregarse al poder de su inconsciente, siempre tenía las peores pesadillas que le pudieran atormentar a alguien con un pasado tan…peculiar.

Caminó por entre los árboles un tiempo indefinido, cuando su cuerpo no pudo resistir más la fatiga, se dejo caer de lleno sobre la gentil hierba y se acurrucó aguardando por el tan añorado e indeseado sueño…
Siempre hacia lo mismo. Cuando tenía ganas en verdad de descansar se fatigaba al extremo de que su cuerpo, no pudiendo resistir más, se “apagara” y cesara actividades, haciendo que él cayera inmediatamente. No era tan mal habito después de todo, pero su problema radicaba en que siempre terminaba golpeado, la única ventaja, es que esa práctica la hacía porque él ya conocía sus límites…

martes, 12 de enero de 2010

Mejoras a las lirikas autonomas...

Bueno el blog adquiere un nuevo fondo ke elegimos mi novia y yo, nos agrado bastante y kreo ke va a doc kon la hoja de eskritos.

Tambien ya agregue una lista de blogs ke espero pued ¡a ir actualizando en base a ke se metan mas kompis a esto.

Tambien agregue a un homero ke EXIGE komentarios...

Y ya ire viendo ke a meto, de momento solo deseo ke les agrade este nuevo maskaron...

En fin, a la salud del exito

sábado, 2 de enero de 2010

Cancionero: Relato Trece "War4Peace"

Nuevo año, nueva historia dl cancionero y nuevas oportunidades.
Me pondria wmotivo y demas, pero en el face ya hice mi parte y aka namas veno a subir lo ke eskribo, asi ke lo haremos lo mas profesionalmente posible.

Inspirado en una rola de un grupo de ska mexicano, este relato trata de escenificar algo muy real de los ultimos meses: el abuso sobre un chico por ser diferente y tener ideas distintas. No es nada del otro mundo, tristemente, es algpo del diario.
Esto recuerda un poco a Héroes y Maestro de pelea, espero que solo recuerde y no sea igual.



Lo dediko para todos aquellos que tienen una vision positiva...y para aquellos cobardes (por que esa es la paslabra) Culeros (esta es aun mas acertada y mexicana, si no saben el verdadero signifcado investiguenlo) que perpetuaron las golpizas a varios emos...si tantos huevos haganlo kontra alguien ke si les pueda regresar el golpe.

Ke lo disfruten. [/quote]


Trece: Guerra X Paz




“¡No sé de dónde vienes pero eres mi hermano! Ya no hay violencia que perturbe a mi gente, porque el odio y el desprecio no nos caben en el alma. No hay limitaciones soy el dueño de mi mente. ”

El chico silbaba con calma una canción que había escuchado hace poco. Era buena, no solo por que el ritmo fuera pegajoso, sino porque la letra tenía un mensaje de respeto y era positivo. Le gustaba que la música de vez en cuando tuviera un contenido de mayor profundidad. Si, realmente le estaba gustando ese movimiento.

Ya estaba llegando a la salida de su secundaria. El tener 15 años en una ciudad de México y asistir a una escuela pública era amalgama de esfuerzo (para salir vivo y cuerdo) y placer (por el plus de conocer a gente tan variada). Y era aun más complicado si se le sumaba el detalle de estar en una escuela de la capital del país.

El reto era la diversidad de gente que suele toparse contigo en este camino. Podía ser una experiencia gratificante si eras poseedor de una mente abierta para tratar a todos y hacer buenas amistades y conocer más de sus vidas e ideas. La otra cara de la moneda, consistía en hacer malas compañías y comportarte como un estúpido.

Ninguno de los dos escenarios era el caso de este joven. El pertenecía al limbo: estaba en medio de ambas facciones. El era de las personas que tenía un puñado de buenos amigos con mentalidad abierta y tolerante, desgraciadamente, a su vez, estaba rodeado de muchos imbéciles (por que esa era la única palabra que definía a esas personas) en la escuela.

Realmente estaba en medio del fuego cruzado.

No importaba. Pese a todo, había logrado construir su camino en ese lugar y ya estaba en paz consigo mismo. Al menos, trataba de venderse esa idea para estar en calma y no meterse en líos.

Lástima que a esa edad, el ímpetu corre por las venas y muchas veces, tenemos la idea de que podremos cambiar el mundo.

Salió a esperar a sus amigos mientras sonreía alegre recordando la canción, cuando vio el zafarrancho que se traían sus compañeros entre manos.

Cuatro chico, de esos que por naturaleza están destinados a la categoría de idiotas, se encontraban molestando a uno de esos chicos emo de moda.

No estaba de acuerdo con las ideas de ninguno de los dos lados. Los emos le irritaban por su forma de comportarse y hacerse cosas en el cuerpo, pero, los maleantes eran sin duda peores en todo sentido.

Todo se reducía simplemente al hecho de que, por lo menos los emos no se metían con nadie (por miedo o desinterés, le daba igual) y en cambio esos idiotas que molestaban al emo, al no respetar transgredían lo más sagrado del hombre: la libertad.

Eso era algo que no podía pasar por alto. No tenía una forma concisa de explicar la razón de que no le gustara. Podía irse por el lado de que tenía derecho a expresarse, que le parecía una injusticia o que, simplemente, no le gustaba que abusaran de nadie.

Se acerco al grupo de maleantes y se paro detrás de ellos. Los tipos estaban molestando a un chico de un grado menor y por si fuera poca la superioridad numérica y de edad, eran más corpulentos que él.

-Oigan, ya estuvo ¿No?- Dijo firme.
-¿Ya estuvo? – Un darketo se viro a verlo- ¿Ya estuvo que cabrón?- Dijo molesto.
-Pus ya dejen a ese guey- Señalo al chico agredido- Aparte de que son más grandes, son montoneros no mames.
-Bueno, eso es algo que a ti te vale verga- Añadió uno de los maleantes con pinta de punk- Ándale, ábrete a la verga- Dijo con fastidio.
-Nel. Es de putos lo que están haciendo. Y a mí, los putos no me dan ordenes- Su voz sonaba desafiante- Así que ya bájenle a su desmadre mejor.
-¿Sino qué? ¿Nos las veremos contigo?- Dijo otro de los tipos, esta vez un clásico cholo- No mames que miedo- dijo con fingido temor- El nalgas miadas este nos va pegar ¡Ay no! ¡Sálvense! ¡No mames!- Se volteo bruscamente sujetando al emo- Vete a chingar a tu madre antes de que te le unas a este pobre pendejo.
-Déjalo, tiene huevos y eso me agrada- Dijo el último de los cuatro- Para que molestarte en salvar a una escoria como este escuincle- Señalo con la cabeza al emo- Mejor guarda energía y protege tu trasero alejándote. Ándale, te daremos chance solo por que al menos tuviste los huevos para dar la cara. Ándale, vete- Dijo conciliador el sujeto.
-No me voy a ir.- Dijo firme el chico.
-A ver- El cabecilla se dio la vuelta y se agarro la barbilla cavilando- No te vas a ir. A ver, suelta al emo.

Dicho eso el cholo soltó al emo. El chico adolorido y con miedo se desplomo en el piso y miro intercaladamente a su salvador y al cabecilla (aparentemente) de los gandules.

-Bueno, para que gastas esfuerzo en algo que sabes que a nadie le importa karnal. La neta lo sabes, estos basurillas a nadie le importan, por eso son emos. Manchan los espacios donde estamos, molestan a la vista y además dan ganas de madrearlos porque van gimoteando por ahí sin ninguna buena razón y no valoran lo que tienen- Arqueo las cejas e hizo un gesto cómplice- ¿A poco a ti no te dan ganas de darles una putiza?- Cuestiono.

Un hondo debate nació en ese instante en las redes cognitivas del chico.

Por un lado era cierto. Hay gente que no valora y dan ganas de enseñarles por las malas lo privilegiados que son. También era cierto que muchos emos por llevar esa moda tan rara se veían mal, realmente mal y daban ganas de meterlos en la basura. También estaba el hecho de que eran una moda molesta y que hacía que los adultos menospreciaran a la juventud tachándola de irreversiblemente estúpida. Era verdad, solo daban mal nombre a su estrato social (acorde a la edad) y no ayudaban en nada (como otros movimientos sociales, contraculturales o tribus urbanas) a la sociedad.

Quizá si merecían lo que les tocaba.

Seguía dudando. Todos tenían los ojos clavados en el, excepto el emo. El ya se sabía perdido y agacho la mirada mordiéndose los labios. Sabía que una nueva golpiza vendría en camino.

Su cuerpo temblaba por la incertidumbre y la duda. Muchas veces se sentía así, pero nunca le había pasado en un momento tan crucial. Apretó los puños y desvió la mirada a un costado. Había mas alumnos viéndolo, viendo lo que pasaba, y el, solo él se había detenido para hacer algo.

No dijo nada. Agacho la cabeza, se dio la vuelta y arrastro los pies al caminar.

Tenían razón. Su mente no había logrado dar con un buen motivo para detener eso, incluso él creía en las palabras del tipejo ese. No podía detenerlos pues una parte de él creía en sus palabras; sin argumentos no podía argüir en la defensa del emo y ni que decir de que si todo fallaba usaría la fuerza bruta.

Estaba totalmente desarmado.

Caminaba lento. Estaba decepcionado de sí mismo. Detrás de él las risas de los maleantes retumbaban en su cuerpo como el dolor de viejos golpes que no perdonan. Se sentía insignificante y estaba molesto consigo mismo.

De repente, a la velocidad en la que un rayo aparece surcando el cielo le vino a la mente una idea. Era simple, era de pocas palabras, pero era certera. Estaban mal. Todo lo que habían dicho estaba mal, y el, una parte de él, lo sabía y no lo iba a dejar pasar por alto.

La otra parte de su ser se aferraba a lo más natural: preservar su bienestar. Pero, la parte que tachaba de incorrectas esas acciones, se aferraba mas.

Si tenía argumentos. Discriminar era malo. Cuánto dolor no se había provocado ya por el racismo. Por una diferencia en el tono de piel. Cuanta gente no había sido masacrada por tener ideas diferentes. Gente perseguida, asesinada solo porque ellos decían preferir otra cosa. La única limitación estaba en la mente de todos, de aquellas personas que se cerraban y veían como malo o despreciable algo que no les afectaba.

Se detuvo en seco.

Existiendo tanta gente que robaba, montonales de asesinos que sacrificaban vidas por unas cuantas monedas, gobiernos corruptos que destrozaban países de miles por el bienestar de unos cuantos, religiones que ya tenían suficiente con sus guerras internas como para querellarse contra otras creencias y la lista aumentaba en su cabeza volviéndolo loco. ¿Y quién hacia algo contra esos problemas? Nadie.

Nadie se preocupaba por los problemas de verdad, querían tapar el sol haciéndole la guerra acosas mínimas. Se quejaban del acto de las personas importantes, y ellos, gente menuda, hacían lo mismo. Eso era lo despreciable.

El emo no era despreciable por expresarse, por vivir como él quería y sin meterse con nadie. Lo despreciable era meterse con el débil, discriminar sin escuchar a la razón y transgredir las libertades de los demás, eso no tenía un solo nombre, tenía montones de nombres y todos encaminaban al mismo lugar.

Apretó fuerte la quijada y sintió como su dentadura tiritaba de coraje. Se dejo engañar, fue cobarde y escogió el camino fácil. Se molesto consigo mismo.

Recordó aquella canción, su mensaje y con más razón se decidió a no dejar las cosas como estaban.

Dio la vuelta y nuevamente fue a darse encuentro con esos sujetos. Camino dando grandes zancadas y tenia los puños cerrados todavía con más fuerza.

La decisión brillaba en su rostro, no habría marcha atrás. Estaba bien, el podía vivir con una golpiza encima, pero no con la sombra de haberle dado la espalda, no a sus principios ni ideas, sino a quien necesitaba ayuda y a su razón, esa parte que marcaba la diferencia entre ser un animal más o un ser humano.

Se planto nuevamente enfrente y miro directamente a los ojos al cabecilla de los truhanes. No sabía que diría, pero no importaba, ya iría improvisando.

-Suéltalo- Ordeno.
-Y tu quien carajos te…-
-No estoy hablando contigo- Dijo serio sin mirar al otro- Suéltalo, no tienes derecho a tratarlo así. No lo merece, por más que quieras justificar esto, no lo merece.
-Se atrevió a callarme- Dijo molesto el cholo- Tú no tienes idea de quién soy yo.
-Eres un abusivo cobarde- Dijo molesto el chico- Y aparte un estúpido que no entiende el español. Te dije que te callaras-Dijo con voz de mando de nueva cuenta.
-Te crees muy cabrón y no eres ni la mitad de lo que piensas escuincle pendejo.
-Ya está bien. Tienes agallas niño, pero esto ya es demasiado de lo que puedo pasarte por alto. Tienes la oportunidad de largarte y salvar tu trasero
-Escuincle y niño, ¿eh?- Dijo frunciendo el seño el chico- Pero si no deben de sacarme tantos años y se andan con cosas de este tipo, que exagerados- Se encogió de hombros y sonrió sarcástico- No pienso irme ni darme por vencido en esto. Mejor ustedes dejen de hacer estas salvajadas y podremos estar todos en paz.
-Ahorita lo que va pasar es que te vamos a meter una santa putiza que te va a hacer chillar como marrano cabrón- Dijo el cholo aventando al suelo al emo- Ahora si ya te cargo.
-Tienes razón- Dijo el cabecilla- Te acabas de meter en un pedote como tienes idea. Me caías bien, pero ahora eres molesto, de manera que, te mandaremos a chingar a tu madre- Dijo con gesto molesto y cerró los puños- ¡Acércate y muerde el polvo mierda!
-Bueno, si va ser de verdad uno a uno, puede que pruebe mi suerte- Su voz sonaba confiada, pero sus emociones podían traicionarlo- Vamos.
-Hasta crees pendejo- Dijo con mofa el cabecilla- Si a ti te va tocar una madriza de cuatro por uno –Se burlo y le miro con desprecio- Ahora probaras la hiel del dolor.
-Huy si, la hiel del dolor- Se burlo un chico- Nombre, que miedo, corramos antes de que salgamos heridos- Miro con sorna al cabecilla- ¿De donde aprendió un idiota como tú una palabra como esa?- Llego por un costado y saco las manos de los bolsillos- Eh mierdecilla, habla.
-Tú quien chingados te crees para interrumpir así imbécil- La voz molesta del darketo sonó- ¡Te estoy hablando!

Sin decirle una sola palabra, el recién llegado le miro con fastidio y le dio un puñetazo a la cara. El darketo no lo esperaba, así que le entro de lleno el golpe en la nariz. Sin esperar otra reacción, un nuevo golpe se estampo en su cuerpo, esta vez en su estomago.

Por falta de aire el chico se doblo y termino en el piso.

-Las personas listas no le hablan así a un practicante de Lima-Lama, estúpido- Dijo el chico regresando a su anterior postura arrogante- Aun quieren jugar sucio, o será que ¿Ya les da mello jotos?- Arqueo las cejas y miro a todos- Y bien nenas, ¿Que pasara ahora?
-Abraham- Dijo el chico mirando al practicante de lima-lama- ¿Y los demás?
-Ya vienen para acá Leonardo. Solo me adelante por que escuche que había una interesante pelea, y supuse que tu, como siempre, estarías metido en medio de todo el lio pacifista-Sonrió con gesto cómplice.
-No importa quién seas- Dijo el punk sacando una cadena de sus bolsillos- Aun somos más nosotros, y tenemos mejores armas.
-Mis puños son mis armas- dijo Abraham tranquilo- Yo no soy tan marica como ustedes.
-Y ya no son más que nosotros- Dijo otro chico que venía acompañado de otro muchacho.
-Vaya, si es el Capoeiro- Dijo Abraham- Y vienes con el karateca también- -Silbo emocionado- Esto se va poner genial.
-No se atreverán a tocarnos siquiera cobardes de mierda- Dijo el cholo y se puso en guardia- Inténtenlo y quedaran en el piso chillando.

Leonardo estaba parado al lado del emo y le ayudo a levantarse. No parecía que le hubiera pasado nada grave. Si estaba golpeado y tenía muchas manchas de sangre, pero, todo parecía ser superficial. El chico estaba temblando, no hablaba, pero sus ojos llenos de gratitud miraban a Leonardo.

Sabía que había hecho lo correcto, esa mirada era la paga por sus acciones y se sentía bien consigo mismo.

-Mira, no queremos pelear con ustedes- Dijo Abraham- Solo, váyanse y ya.
-No nos iremos solo porque nos lo pides joto- Dijo desafiante el punk- Probaras tu sangre- Con esas palabras empezó a darle vueltas a la cadena- Ya lo veras.
-Mira- El karateca se puso al lado de Abraham- Entiende una cosa, no por que podamos partirles la madre somos más o menos hombres. Nosotros no necesitamos mostrarles nada, asi que, si les decimos que se vayan- Su cara calmada se torció con molestia- Es para evitarles la pena de madrearlos.
-Mucho ruido y pocas nueces- Recito el cabecilla- No nos dan miedo.
-Pues nosotros quizá no, pero da igual- Dijo el capoeiro encogiendo los hombros con indiferencia- De todos modos ahorita ya vienen los refuerzos.
-¡Ja! Para eso me gustaban jotos de mierda- El punk lanzo la cadena contra el emo- ¡Toma!

Leonardo sin pensárselo metió el brazo para proteger al chico. El impacto de la cadena se sintió terrible en su delgado brazo. Un intenso dolor le recorrió los nervios. Aun así, no le dio el gusto al punk de quejarse. Con la mano libre sujeto la cadena y empezó a tirar de ella.

-Veamos si cuando te quite la cadena eres tan valiente- Dijo mirando con desprecio al punk.
-Miren, la cosa es que falta uno de nosotros porque, le dijimos que fuera por mas gente. No pensamos iniciar una pelea, eso podríamos ganarlo tan fácil que nada mas de pensarlo me aburre.
-Si claro- El cabecilla se paro en medio de todos y miro serio al karateca- Si es así, para que necesitas refuerzos.
-Para madrearte no evidentemente. Sino para que…
-¡Para que entre todos los mandemos a la chingada!- Grito un chico que lideraba una gran aglomeración de alumnos.
-Es Damián- Dijo anonadado Leonardo- Y todos esos son… ¿Emos?
-Bueno, yo le dije que fuera por ayuda- Dijo Abraham- Pero no creí que traería a más emos.
-Ahora es cuando temes por tu futuro- Dijo el punk- Es ahora cuando…
-¡Cállate ya cabrón!- Grito el Capoeiro mientras daba un salto mortal de espalda y le propinaba una fuerte patada en la cara.
-¡Hersa!- Grito el Karateca- ¡No mames! ¡Dijimos que sin madrear!
-Bueno- Abraham rio con saña- Yo derribe a uno de esos putos.
-Pero…- Suspiro resignado- ¡Ay! No mamen.
-Ya cálmate José- Dijo Hersa- Después de todo es justo. Es lo mínimo que merecen por todo lo que le hicieron a ese chico.
-Pero la idea no era ojo por ojo- Dijo Leonardo- Y menos si eso implicaba lastimarme- Enseño sus manos irritadas por la cadena- Ese tirón casi me descarna.
-No seas llorón tampoco eh- Dijo alegre Damián que ya estaba a un lado de ellos- Yo ni sé que paso- dijo serio viendo a los que quedaban en pie- Pero estos karnales- Señalo con la cabeza a todos los emos detrás suyo- Vinieron con todos los ánimos de ver- Una sonrisa cínica se dejo ver en su rostro- Si también tenían los huevos de madreárselos a todos ellos, como a su compa.

Observando de cerca a todos los chicos que estaban ahí, era fácil notar que solo un par de ellos eran emos, los demás eran chicos de otras tribus urbanas que se habían unido a la causa nada más.

-Pero si aquí no todos son emos- Dijo el cabecilla, su voz ya sonaba temblorosa- Porque se meten en esto…
-Porque no es justo que mancilles a los karnales solo por ser diferentes- Dijo un muchacho que llevaba en su cinturón los colores rasta- El respeto es lo que debe gobernar, no la estupidez.
-Pero nadie se mete con ustedes…
-Hoy no- Dijo un muchacho con su cinturón a cuadros negros y blancos y que portaba una muñequera que decía “Ska”- Pero a nosotros ya nos toco pasar por esto y es una injusticia.
-No siempre podrán cuidarse…estarán solos tarde o temprano y entonces…
-Eso no pasara- Leonardo hablaba claro y con temple- porque siempre habrá para todos ellos un karnal aquí- se dio un golpe en el pecho- en el que puedan confiar.

Los cuatro tipos que estaban golpeando al chico emo sintieron un terrible miedo. Una cosa inexplicable. No por que pudieran golpearlos, era evidente que si eso pasaba estaban perdidos. Eso no les atemorizaba en verdad. De lo que tuvieron miedo de verdad era de ver que ahora, ellos eran los que estaban solos y esa soledad, era lo que más dolor provocaba.

Sin decir una sola palabra ya, se echaron lentamente para atrás. Todos los chicos ahí congregados les miraban, no decían nada, su mirada de desprecio lo decía todo.

-Ustedes nos están tratando igual, nos discriminan- Dijo el darketo.
-No seas pendejo man- Dijo el rasta- Mañana a nadie le importaran, nadie los tomara en cuenta. Nosotros no vivimos despreciando a la gente. Hoy los vemos culero, mañana ya nos darán igual.
-No compares que hasta pa’ los perros hay razas- Dijo un emo- Incluso nosotros no les diremos nada ni los veremos feo. Vive y deja vivir y ya. Cada quien en su pedo y ya.
-Putos- Dijo enojado el cholo- Eso es lo que son.
-Ustedes si- Dijo un cholo que estaba en la bola- Ustedes son los que le dan mal nombre al movimiento que representan. Ustedes son- Se contuvo- No tiene caso…ya saben lo que son.
-Vámonos- Dijo molesto el cabecilla- No tenemos ya nada que hacer aquí…
-Y que no se te olvide que estamos unidos- Leonardo recordó una frase de esa canción y la recito al vuelo- ¡Ya no hay violencia que perturbe a la gente, porque el odio y el desprecio no nos cabe en el alma!
-Así no iba karnal- Dijo el amante del ska y todos rieron.

Vencidos y con el orgullo roto, los vándalos se fueron con pena y sin una pizca de gloria, mientras que a sus espaldas, un grupo variado y pintoresco de chicos reía con ganas, por la alegría de estar unidos.

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-¡Cabrón!- Dijo Abraham a Leonardo dándole un golpe en el hombro- ¡La armaste en grande! ¡Tienes bien puestos los huevos!
-No lo alientes- Dijo serio José- A ver Leo, no mames. Tú ni pelear sabes cabrón.
-Y eso que mas da José-Dijo tranquilo.
-Que no mames- ¡N-o Mames!- Grito Hersa- Pudieron haber barrido contigo como con el emo- Dijo señalando en medio de toda la bola- ¡No mames!
-Guey, acaban de irse esos tipos, déjalo gozar de sus cinco minutos de gloria- Dijo Abraham alegre- Se los gano.
-No guey, es que ustedes están cabrones- dijo exasperado José- O sea no mames, esos gueyes te pudieron hacer cagada. Si no es por Abraham que cacho el pedo y acomodo todo, hubieras valido verga.
-Tuvo huevos Dijo Damian con calma- Eso merece un aplauso.
-A ver cabrón, ¿Qué hubieras hecho si se querían rifar a los putrazos contigo?- Cuestiono Hersa.
-Yo lo hubiera evitado lo más que pudiera- Dijo Leonardo apenado- Pero de ser necesario, le daba unos madrazos por defender a ese compa.
-Guey, tú solo eh.
-No importa, ese guey no merecía ser golpeado así. Valiendo verga, aunque hubiera terminado en el piso no lo dejaba solo.
-Gracias- Dijo el emo al que había salvado- Yo también me hubiera armado de valor y te habría ayudado- Dijo serio- Gracias por ayudarme.
-No es nada- Dijo tranquilo Leonardo- Somos colegas…no. ¡Somos hermanos!

Dicho eso, Leonardo le dio la mano y tiro de él para darle un abrazo de camaradas, mientras que en su cabeza retumbaban las burlas que ponían en duda su virilidad y como le vitoreaban por haber mostrado tanto valor.
En realidad el no escuchaba eso, solo sonrió mientras recordaba la canción y saboreaba el haber hecho lo correcto al final.
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