Lirica libre, el lugar de las letras de un escritor novel que día a día, trata de ser mejor...

Esta es la historia de un hombre que continua luchando contra su destino... Y confia en que vencera.

domingo, 26 de marzo de 2017

Una breve opinión: el príncipe maldito.

Titulo: El príncipe maldito
Autor: Ramón Obón
Género: Horror, un poco de misterio, un poco de romance, tantito de novela negra (lo último, según yo)
Clasificación: Sobrenatural, Horror (por tener vampiros).
Páginas: 336

Lo que dice en la contraportada:
Un crimen y desconcertante en su crueldad y violencia es la primera clave para esclarecer un misterio guardado por siglos, pero resolverlo liberará a la bestia más temible que haya existido. Un investigador escéptico, atormentado por sus propios demonios internos, entra a un mundo de violencia, sangre y maldad, mientras una criatura de las sombras, tan bella como peligrosa, está dispuesta a todo por recuperar aquello que busca desde hace mil años. El príncipe maldito es una aterradora pesadilla que le arrastrará a un recorrido que le quitará el aliento hasta dejarle, inerme y desprotegido, ante un sorpresivo y espeluznante final. Prepárese para entrar a un mundo en donde el mal nunca muere… sólo espera ser liberado.

Este formato irá mejorando con el tiempo, pero en general, podemos dividirlo de este modo:

Argumento: breve descripción de que va el libro, sin echar a perder nada de la trama.
Personajes: hablar de que tan coherentes, creíbles siento a los personajes y que tan entrañables o nefastos pueden ser, igual es muy general.
Estilo: este es un apartado más simple, aparte de hablar de cosas “técnicas• (formato, edición o algo que merezca la pena resaltar), mencionare como me pareció el estilo de redacción de la obra en cuestión y que tanto me atrapo.
Desarrollo: en general, aquí la cosa va de que tanto me atrapo la trama y como sentí si las cosas suenan coherentes o si de plano era para darse de topes.
Recomendación: este último apartado es básicamente mi opinión final y hago una recomendación sobre a qué gente creo podría gustar este libro. Y no es que sea condescendiente, pero creo, que todos los libros, tienen un púbico.

Argumento.
De entrada hay que señalar que se nos cuentan dos historias “al mismo tiempo”, pues se entrelazan. La primera es en el presente, con el protagonista R.R. criminalista contratado por una prestigiosa firma de abogados para esclarecer un inverosímil (por sus características) asesinato. Es en esta primera parte que entra lo “misterioso y policiaco”, por la investigación, el presente a grandes rasgos tendrá eso y el desarrollo de los personajes me recuerda vagamente a la novela negra, sólo que los personajes no están “tan para el perro” como en el género antes dicho. La otra historia, es como surge una leyenda, la del príncipe maldito. Es aquí donde se da el apartado de romance y donde más brilla en si el horror y lo sobrenatural. Y que no se mal interprete, los dos últimos puntos son constantes en la novela, pero, obviamente en la leyenda es donde cobran más fuerza, y mira que el “asesinato de extrañas circunstancias” está en la misma línea. Está novela, no reinventa nada de los monstruos que usa como pilar, del mismo modo los mitos tampoco los modifica (esto no es crepúsculo), donde se nota la “inventiva”, es en como enlaza el autor pasado con presente, tanto por los objetos mágicos, como los personajes malditos. Finalmente me gustaría señalar que este es el primer libro de la trilogía “el príncipe maldito”.

Personajes.
Aunque obviamente esta novela tiene muchos personajes (a bote pronto unos 15 que si importan a la trama de una u otra forma), centrémonos en tres principales: R.R., Sophia y Vládislav.
R.R. es nuestro nexo con el presente. El típico personaje de la novela de policías/negra que habla poco y que tiene un aire igual de misterioso que los crímenes. De gustos selectos, con dinero, sabedor de lo que hace, y con un sex appeal muy a la Bond. No es un mal personaje, pero básicamente, carece del carisma de grandes investigadores (Holmes, Lupin, Poirot) y aunque su papel es el del protagonista héroe, palidece junto a otros (Los Harker, Van Helsing) del mismo estilo. Es un protagonista que sirve más como hilo conductor no únicamente por su personalidad, sino también por lo poco que se aborda el personaje como tal.
Sophia es un caso algo aparte. A mí no me gusta el personaje obsesivo ni su historia de amor (y ojo, que no me guste no hace que sea malo, es mi gusto y ya). Pero en caracterización, ella puede darle un poco a R.R. y aun así mantenerse como un personaje solido. Es la dama que cae en desgracia por el amor, y en un arrebato de emociones perpetra una locura y este arrebato la lleva a la enajenación y esto a una obsesión que se vuelve la delicia del romance contemporáneo, fruto de tramas como la de Crepúsculo. Si no me crees, lector/a constante, busca comentarios sobre el libro y me darás algo de razón en esto.
Vládislav es el que menos aparición tiene, pero es quizá el de mayor presencia. No sólo por que el forja la leyenda del mal, sino porque es tu típico personaje fuerte. En palabras de un mexicano, Vlad (pa los compas) es un hijo de la chingada, un cabrón, una mierda, un malo. Todo lo que hace (matar, castigar, sus estrategias para tomar o hacer algo, sus decisiones y caprichos) son motivados por “malas intensiones” o “políticamente” mal vistas. Y eso es grato, el es de toda la obra el personaje mejor escrito y solido, porque debe ser muy fácil dar forma a un hijo de puta. Y eso es lo que es Vlad. Y pese a todo, me remito a lo que decía sobre Sophia, la gente ve mucho amor aquí. Este es quizá el único personaje de todo el libro que si te hará tener varias emociones mientras lees lo que hace.

Estilo.
El formato es el típico de la novela. Diálogos bien delimitados, la narración marcada a la perfección. En cada capítulo se sabe en qué lugar y tiempo te encuentras porque se especifica siempre antes de iniciar la narración (Guanajuato, 1890). Debo decir que este libro, de todos los que leí el año anterior, es el que tiene más cuidado este apartado técnico que muchas veces damos por sentado. En cuanto a la manera de escribir del autor. Es complicado. El libro se me hizo “demasiado” para lo que narra. No es malo y no aburre, de hecho, el gran merito de Obón es esa prosa que atrapa, que de autores de la actualidad, ya casi ni he encontrado, y narrar un genero como este, no es que sea un calvario, pero lo hace con una soltura y una gracia inesperada. La narrativa es muy detallada, y en situaciones tales como “tomó una copa de casillero del diablo reserva del 98 con un buque exquisito que Kai paladeo despacio para poder pensar las mejores palabras para continuar con la opinión sobre la novela de vampiros (también llamados strigois), y complacer a ese amable lector/a que siempre fiel, lee sin falta sus entradas”. Como dije, no es que este mal, pero todo el libro y me parece que toda la prosa de Obón, es así. Es delicioso, sí, muchas veces, pero a veces, se puede ser más escueto y aun así causar el mismo impacto. Como mención especial quiero señalar el cómo está hecho el libro, el mimo en los detalles de las páginas, el estilo de letra, me gustaría que más libros tuvieran este cariño al detalle.

Desarrollo.
Acá es donde la puerca va a torcer la cola.
Toda la parte del presente está muy bien llevada. Cuando se llega al punto en que presente y pasado se juntan “en una misma historia” se lleva a buen ritmo, sin dejar algún cabo suelto o que te deje un mal sabor de boca. El presente el único pero que puede tener, es que hay muchos personajes, que, aunque aportan, se siente en un instante que son secundarios y lo que les suceda (vivan o mueran o lo que sea) realmente es intrascendente, no tanto a la trama, sino al lector.
Y aquí pongo un segundo pero, esta vez de toda la novela. Los personajes no importa quienes sean, siempre saben qué hacer, todos tienen un poder analítico y deductivo que ni siquiera sientes una lucha de ingenio, sino que es una corretiza entre “detectives” (por las características ya mencionadas) y gana el que llega primero, nada más. Todos intuyen mágicamente que hacer y cómo hacerlo. Ese es el mayor pero de esta obra y la palabra mágicamente, si que tiene cabida aquí por como todo lo entienden, lo resuelven o se desenvuelven.
El tercer pero, está vez personal, consiste únicamente en el pasado y el romance. Como dije en el apartado de personajes, en el pasado tendremos a los mejores personajes, la leyenda que da cimiento a toda la novela e incluso personajes secundarios más trascendentes y mejor llevados, pero el romance, simplemente no lo tolero. Para mi es una historia idéntica a crepúsculo y sus derivados de novela romántica, sólo que aquí narrado de una forma muchísimo más pasional y “adulta”. Pero es una obsesión de colegiala al fin y al cabo. Por lo único que sé que sólo es cosa mía, es porque, en teoría, en antaño (hablo sobre periodos de la historia de la humanidad, no dé en mis tiempos), se supone que el amor a primera vista así era. Historias como las de Sandokan, Montecristo e incluso las de Verne tienen ejemplos de esto y por el contexto histórico y social se entiende que así de intenso y arrebatadoramente lunático era el amor. Sólo por esa rigurosa “exactitud”, el romance de Vlad y Sophia no me parece malo. Pero tampoco me extraña, porque hay gente que ve como algo maravilloso la unión de estos dos personajes.

Recomendación.
Finalmente, el príncipe maldito de Obón es una novela de vampiros que no reinventa el género, pero el poder narrativo da mucho de sí y la forma de enlazar las historias y personajes funciona. Esta novela le gustará sin duda a la gente que tiene afición a los vampiros un poco más clásicos, los típicos crueles chupa sangre, los monstruos, pues. También a la gente que guste de la novela romántica, no entiendo aun como puede ser, pero creo que gusta mucho. Finalmente agregaría que es para adolescentes en adelante porque las parte románticas, tienen escenas algo subidas de tono y aunque hay violencia en su justa medida, no deja de ser una novela con muertes truculentas.
La obra en prosa escrita con el entusiasmo y esmero de Ramón Obón, esta trepidante historia que pone el primer escalón en la trilogía vampírica del autor mexicano de México se hace acreedora sin duda alguna por parte mía de mi persona y por mi personal opinión propia de mi mismo con 3 de 5 Kai´s que se pueden llegar a obtener al momento de señalar y tratar de otorgar algún grado. Y (ya dejando de lado la payasada), 8 en la escala Kaifan del 1 al 10 para evaluar algo.

Eso es todo por mi parte, nada más aclarar que bueno, está es mi opinión y si tú estás de acuerdo o en contra es válido. Todos tenemos opiniones y expresarlas de forma asertiva está bien.

Un saludo a la distancia por este nuevo año de parte de su compañero de letras y lecturas, Kaifan.

jueves, 23 de marzo de 2017

Una breve opinión: Persona Normal.

Titulo: Persona Normal
Autor: Benito Taibo
Género: Recuentos de vida, con un toque de fantasía (esto último siendo mi opinión)
Clasificación: Literatura juvenil, superación personal (según amazon)

Lo que dice en la contraportada:
Tenía un par de padres divertidos y jóvenes, llenos de sueños y de planes. Pero a mis doce años, cinco meses, tres días y dos horas y cuarto, aproximadamente, me quedé sin ellos. Desde que el tío Paco se hizo cargo de él, Sebastián ha vivido aventuras increíbles: tuvo un encuentro inesperado con un enorme felino, conoció a uno de los últimos vampiros que viven en el DF; frente a su casa vio a un mítico personaje saltar de la góndola en la que viajaba, para rescatar a una joven de una inundación; consiguió un mapa estelar para un pobre extraterrestre perdido en la Tierra, sobrevivió el embate de un enorme monstruo marino, peleó al lado de los sioux para defender su territorio de los colonizadores? ¿Qué pasa con Sebastián? ¿Acaso no es una "persona normal"?

Este formato irá mejorando con el tiempo, pero en general, podemos dividirlo de este modo:

Argumento: breve descripción de que va el libro, sin echar a perder nada de la trama.
Personajes: hablar de que tan coherentes, creíbles siento a los personajes y que tan entrañables o nefastos pueden ser, igual es muy general.
Estilo: este es un apartado más simple, aparte de hablar de cosas “técnicas• (formato, edición o algo que merezca la pena resaltar), mencionare como me pareció el estilo de redacción de la obra en cuestión y que tanto me atrapo.
Desarrollo: en general, aquí la cosa va de que tanto me atrapo la trama y como sentí si las cosas suenan coherentes o si de plano era para darse de topes.
Recomendación: este último apartado es básicamente mi opinión final y hago una recomendación sobre a qué gente creo podría gustar este libro. Y no es que sea condescendiente, pero creo, que todos los libros, tienen un público.

Argumento.
En esta historia hay dos protagonistas principales: Sebastián y su tío Paco. Y la novela gira en torno a como el muchacho ve y vive momentos específicos de su vida (la primer chica que le gusta, dudas sobre la sociedad, visitas de familiares medio indeseables, como afronta malas noticias, etc), y como el vinculo entre sobrino y tío se fortalece usando como grandes aliados en primera, a la experiencia del tío y sus años vividos y en segunda los libros y el como a veces se ajustan de forma maravillosa a la vida misma y nos ayudan de más de una forma. Supongo, en honor a la verdad que, los libros, son otro protagonista constante y el amor que se tiene a ellos (por el autor o los personajes) es lo que más puedo destacar de este libro, no como algo malo, sino como algo positivo. Es una novela de amor a la literatura que utiliza de escenario a Sebastián y al Tío Paco. Y aunque parezca que la contraportada arruina el “conflicto” desde el principio, no nos dejemos engañar.

Personajes.
Sebastián es un personaje regular. No es precisamente malo, pero, a veces si crees que es un muchacho acorde a su edad (adolescente en sus diferentes años), por las decisiones, preguntas o palabras que nos dicen brotan de el, pero hay otras ocasiones, en que es evidente que Sebastián es un adolescente escrito desde la visión de un adulto. Nuevamente, lo sientes en sus decisiones, en las palabras, sus ideas y demás. No está mal, pero le quita algo de encanto a la fuerza que el personaje tiene, por eso queda como “regular”, pues cumple.
El tío Paco es una historia diferente. Es un adulto con alma de joven y se nota en ese amor no únicamente a la literatura y diversas “causas perdidas” (el honor, la amistad, temas de esa índole) de hoy en día, sino también en cómo trata al sobrino. Es una figura paterna pero que rara vez utiliza la autoridad de forma absoluta porque se sabe un sustituto y su intención es criar un compañero, no a un hijo. El tío Paco es quien realmente tiene fuerza en la historia, al menos es el segundo personaje de mayor peso. Como adulto es creíble pues finalmente debe lidiar con sus propios demonios sin dejar de ser ese soñador que los veteranos de la vida rechazan por no poner los pies en la tierra. Finalmente, el protagonista omnipresente y que se roba la novela, son los libros. Desde el amor que los protagonistas les profesan, hasta las fantasías del muchacho o su simple mención como tema de debate o para decir en voz alta una frase, los libros están en todo. Como dije más arriba, esta novela es un “pretexto” para enaltecer a los libros.

Estilo.
En cuanto a formato y estructura, Benito no se sale de lo convencional. Nuestros capítulos son episódicos, claramente delimitados. Diálogos escritos a la usanza señalando quien o que lo dijo y que gestos o acciones hizo. Este apartado, es igual al de la mayoría (si, aun no perdono a Elmer Mendoza y ese desatino de formato). En el apartado de la forma de hilar las ideas y narrarnos la historia, no sé si sea característico de los Taibo o qué, pero Benito sabe lo que hace. Su prosa es sencilla pero no cae en ser simplona, aunado a eso, usa las palabras exactas para imaginar sin esfuerzo lo que sucede y te atrapa. Es un libro que se lee con gusto y de una forma genuinamente amena.

Desarrollo.
Aquí es donde viene el mayor pero. Aunque la idea es que los recuentos de vida no se tratan de narrar cada día de la vida de los protagonistas, aquí se pasan un poco. Veremos lo que sucede con Sebastián en lo que viene siendo toda su andanza adolescente, con momentos importantes únicamente de esta etapa. Un día ira en secundaría por ejemplo, y al siguiente ya estará en la educación media sin más. No digo que este mal, pues finalmente el ritmo de la novela desde las primeras páginas ya se marca así, intermitente. A veces iremos despacio y otras daremos saltos. Donde definitivamente la novela flaquea, es al final. No es malo, pero, todo es muy rápido. No sabría decir porque la verdad, sólo sé que yo lo sentí apresurado y que te deja con cara de “¿Por qué?”. En mi opinión un par de páginas más (tiene unas 130 más o menos en su totalidad la novela), le habrían hecho bien, pues finalmente, ya se manejaban intervalos y episodios tan diversos que bien, unas páginas más hubieran enlazado perfectamente todo con mejor ritmo. Y que no se malinterprete, no digo que este mal. Dentro de los parámetros generales, la historia cumple en muchas cosas (incluso con el personaje principal, que creo es su espina más grande), pero ese cambio de ritmo, se siente apresurado. Todo el recorrido está hecho con amor, el final, se siente más a las carreras.

Recomendación.
Esta es una novela excelente para el público joven, digamos algo así como de 11 a 20 años de edad. Más abajo tal vez no los atrape por tanta referencia y porque finalmente, tío y muchacho se clavan mucho en los libros y tal vez alguien mayor sienta regular al chico (como me sucedió). Después de todo, toca temas de este rango de edades. Por otro lado, si tu, querido lector constante, amas los libros o quieres que alguien vea con esa pasión la literatura como tú, este es un perfecto regalo en cualquiera de esos dos escenarios. Cuando dije que es una novela de amor a los libros, no bromeaba, y obviamente, no puedes decir libro sin pensar en lector.

Es una lectura exquisita. Se deja leer y se disfruta mucho, su componente emotivo atrapa y tiene dos personajes entrañables sin duda alguna. Y ese amor a los libros, no sólo se siente, se transmite. Por esto y todo lo anterior, gana 3 de 5 Kai´s posibles. Y un 8 en la escala Kaifan del 1 al 10 para evaluar algo.
Eso es todo por mi parte, nada más aclarar que bueno, está es mi opinión y si tú estás de acuerdo o en contra es válido. Todos tenemos opiniones y expresarlas de forma asertiva está bien.

Un saludo a la distancia por este nuevo año de parte de su compañero de letras y lecturas, Kaifan.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Amor: viendo más allá de lo evidente.

La fecha coincide, el tiempo lo pide y a sido un tema recurrente en mis días, así que la cosa es ¿Por qué no?

En estos días y en general la concepción que me parece más se vende sobre el amor, no ha cambiado mucho con el tiempo. No hablo de las épocas de los caballeros o del siglo pasado, sino básicamente de cuando era más joven, hace unos 10 años al día de hoy. Señalo este punto porque yo no soy un estudioso del tema o un catedrático y es más, a nivel personal no he “vivido” tanto el amor como otras gentes, o eso creo.

Este último punto es quizá el eje central de este tema, del día de hoy, pero vamos punto a punto. Y por cierto, el primer párrafo es aclaratorio porque, aunque yo sé que mi opinión no es la verdad universal, hay gente que puede tomarlo así, y ojo, no estoy cerrado al debate, a lo que estoy cerrado es a los necios.

Cuando llegamos a tocar el tema del amor, creo que la mayoría visualizamos el amor romántico y de pareja. No entrare en detalles de cómo el sistema nos alecciona o similares, simplemente diré que, esto es algo que a todos creo que nos pasa. Amor= romance y pareja.

El primer giro en este caso viene en cómo cada uno vive y piensa y desea el amor. Yo puedo ser una persona que va de flor en flor (de los tan llamados poliamorosos), pero tal vez lo que yo pienso que es el amor es que tenga una sola pareja para toda la vida (desde la desesperada y contra natura monogamia) y peor, puede ser que lo que yo desee en el fondo de mi ser no sea tener una pareja sino simplemente una o muchas compañeras del sexo y una o dos confidentes para los temas de mis emociones y sentimientos e incluso una tercera persona para tener la seguridad de que “esta” para mí.

El amor puede ser muchas cosas y eso es bueno. Lo bonito del amor es que se puede adaptar a cada persona, una vez claro, que la persona en cuestión abre los ojos grandes, como platos, y decide entregarse a lo que quiere del amor. Y esta no es una tarea fácil, pues finalmente creo que el amor, así como puede dar tantas cosas, quita muchas otras. Y eso sólo hablando del amor romántico, de la pareja o de compartir con alguien (o muchos alguiens) una parte intima de nuestra vida.

Y eso también es algo bonito del amor, que lo vas a encontrar no sólo a tu medida (si es lo que quieres, que no desear amor o no buscarlo es totalmente valido, aunque no sea real este punto), sino en distintas partes y formas (es aquí donde sustento que es imposible no tener amor).

Pasando a mi parte favorita (y con temor a que puede que contribuya a esparcir ignorancia), la etimología de amor dice más o menos algo así de la página “etimologías de chile”:

Viene del latín amor (no sé si reír o llorar por la obviedad), la palabra latina se relaciona con la raíz indoeuropea amma (voz infantil para llamar a la madre), presente también en el verbo latino amare (amar, dar caricias a la madre). De la raíz de amare más el sufijo “or” (efecto o resultado, como en calor, dolor, fervor).

Esta etimología no me convence del todo (vaya, supongo que tendré que borrar todo y abordar la idea desde otra postura… puede que no lo vaya a hacer de ese modo. No). Incluso me gusta más un mito o falsa teoría que dice que del latín “a” sin y “mor” contracción de muerte, sin muerte, o sea, en resumen el amor trasciende la muerte, y se vuelve algo parecido a eternidad. Muy poético y romántico.

¡OH, vaya, ya veo que hiciste allí mi querido cerebro! Eres un tremendillo.

Por eso es que el amor se presenta en diversas formas, acciones o personas. Su misma raíz no está ligada al romance, sino al afecto de una madre y como se siente un infante ante el mismo.

Lo que me gustaría que sucediera con este escrito (y con la mayoría, mi estimado lector), no es que asumas mi postura o que la rechaces. Tampoco busco revelar el hilo negro de nada (revelar el hilo negro de algo no es necesariamente malo, se refiere a mostrar algo oculto). Se que puedo pecar de obvio, pero tampoco trato de imponerme con esto. La función de estas letras que tienes enfrente es más simple, me gustaría que quien lea esto, reflexione, vea más allá de lo evidente, y ya.

¿Qué sería ver más allá de lo evidente en el amor?

Hacer a un lado todas las convenciones sociales e incluso personales que nos orillan a creer que el amor sólo está presente entre dos personas que se aman y juran que sus almas inmortales y radiantes se pertenecen. Dejar a un lado la idea de que el amor puede darse únicamente si hay romance. Mirar por encima del concepto de que el amor solamente es romántico, apasionado, sexual. Es más, atrevernos a entender que se puede amar incluso algo intangible (aunque el amor mismo “lo es”).

Me gustaría que estas palabras, de alguna u otra forma, nos hagan reflexionar, nos metan una duda por pequeña que sea en lo que creemos conocer o que nos haga indagar en lo más recóndito de la sabiduría ancestral para validar puntos.

Vaya, no quiero que se asienta con la cabeza y ya. No me pongo en plan de filósofo y hacer pensar a quien lea esto, porque no soy un maestro. Sin embargo, si soy un compañero, y me gustaría que al compartir mis ideas, algo sucede en quien las lea. No podría decir que me gustaría que la gente sienta, pero, con que algo se mueva en su interior, en sus mentes o incluso algo toque una fibra de su ser, me basta.

Dejando la pasión de lado y retomando un poco el tema central…

“Encuentra algo que ames y deja que te mate”. Atribuida a Charles Bukowski.


Amar algo que no se pueda tocar, con lo que no podamos sacarnos fotos, y peor, que no nos corresponda suena rarísimo, pero es posible. No sólo amamos a las personas, amamos a las cosas o a nuestras profesiones o inclusive a la ideas de otros y sus discursos, podemos amar muchísimas cosas que jamás nos darán las gracias o nos prepararan el desayuno o nos abrazaran en el momento más terrible de nuestra vida. Amar el trabajo que haces, tus pasatiempos, entregarte a una idea o movimiento, defender a capa y espada una causa. Eso querido lector constante, es amor, que nadie te diga lo contrario. Y yo creo que está bien. Sencillamente no dejes que eso que amas te mate, mejor que sea lo que te motiva a vivir. Y no dejes que sea toda tu vida, pues amar una sola cosa o causa, a veces puede llevar a la locura y también a cerrar los ojos a otras cosas increíbles, algunas de ellas las manifestaciones más hermosas del amor.

Veamos más allá de lo evidente.

Ya que mencionaba que tengas motivaciones para levantarte cada mañana, es curioso, pero esa es para mí otra manifestación del amor y lo grande que es. La alegría, esa buena vibra que la gente emana, no siempre es motivo de que oculte problemas emocionales bajo una máscara de alegría. A veces, hay personas que se sienten plenas por cosas tan simples como caminar, respirar o que tienen algo que llevarse a la boca para alimentar su cuerpo. Amar tu vida y lo que conlleva la misma no significa que la aceptes como tal, eso es otra cosa bonita del amor. Puede ser el motivo para mirar con otros ojos las cosas o situaciones y entonces te permita hacer algo diferente por ti y ser más pleno. Lo sé, me desvió, pero venga, en esencia sabemos que esa es otra cara que a veces no vemos o damos por sentada del amor.

Ahora bien, habiendo abordado muy por encima y de forma general lo que “no está vivo”, lo que no te corresponde, llega la hora de pasar a lo vivo y lo que nos puede “dar algo a cambio” del amor.

Veamos más allá de lo evidente, nuevamente.

Al iniciar pienso en los animales. No me gusta el tema porque sé que hoy en día sus derechos a algunas personas les parecen más valiosos que los de los niños (y esto me enoja y mucho, pero ya lo dejare para otro tema). Aun así, no puedo negar que ellos merecen nuestra admiración y cariño. Quien haya sido acompañado en medio de la noche por su perro, aquella persona que haya tenido a su gato acurrucado en el regazo, u quizá esas personas que tienen mascotas más exóticas y no son heridos por ellas, saben de que hablo. Los animales son muchas cosas, algunas de ellas muy básicas (ojo, no primitivas ni mero instinto), pero otras de ellas muy grandes como compañeros (que en otra entrada ya mencione lo grande que es esta palabra), seres leales a nosotros, sus guardianes (no sus amos) y a su vez ellos nuestros guardianes. No necesitas palabras para sentir el amor de un animalito, ellos conocen una de las verdades más básicas del amor: el amor se demuestra. No importa el estilo o la forma, pero se tiene que mostrar o acabara pereciendo y siendo de un solo sentido, y eso, entre seres vivos no se siente bien.

Una vez más, entornemos los ojos, respiremos y veamos más allá de lo evidente.

Amigos. La palabra y las personas que son nuestros amigos dan para su propia entrada (recordemos que finalmente el 14 de febrero festeja el amor y la amistad). De ellos decimos muchas cosas, una de mis favoritas es que los amigos son la familia a la que tú eliges pertenecer (porque pues con la de sangre no hay de otra). Y tiene todo el sentido del mundo, los amigos son otro tipo de compañeros de esta aventura de los cuales probablemente aprendas cosas, te enojes con ellos, tu quizás les enseñes cosas y compartirás no nada más eso sino montones de cosas más, desde sabiduría hasta borracheras, desde miedos hasta prestamos de valentía, inclusive puede que de tu grupo de amigos encuentres a la persona que amas.

Aquí veamos por primera vez lo obvio.

La pareja o parejas o la gente con la que intimas de alguna manera. Es aquí donde todos terminamos mirando, el lugar común de la palabra amor, el que parece que la tiene comprada con todos sus derechos y derivados. No sé si sea correcto explayarme, así que subamos a esta montaña rusa de emociones. La pareja implica muchas cosas, o el amor romántico, mejor dicho, porque supongo que no necesariamente tiene que ser en pareja. Está es probablemente la vertiente del amor que tiene más ramas, porque nadie ama de la misma forma que otro, aunque a veces lo parezca y eso es algo que hace al amor algo sublime. Genuinamente puede adaptarse y cambiar de forma y color como si se tratara de un ente místico. Yo no busco el mismo tipo de amor que nadie de los que me lee, es más, seguramente yo no busco el mismo amor que la persona que amo actualmente, y aun así, eso es amor aunque se salga de los cánones establecidos por X sociedad, Y grupo religioso o Z persona cercana a mí.

Probablemente lo segundo más hermoso del amor (lo primero viene al final), es que no lo puedes encasillar, no lo puedes marcar. Es a su manera indomable pero no por eso es distante o nos rechaza. El amor es esa oportunidad que tenemos de hacer tantas cosas con una sola cosa. Si de verdad hay algo que puede elevarnos en el mundo, no es nada más la inteligencia, es el amor. Al final siempre será el amor.

Respiremos nuevamente, tronemos los huesos de esa espalda encorvada por el malsano ejercicio de leer pegados a una pantalla y descuidar la postura. Abramos con calma los ojos para ver más allá de lo evidente.

Y llegamos a la familia. No todos corren bajo la misma estrella, con el mismo sino o tienen la suerte de tener una buena familia (o a veces una que les guste, que no por eso es una mala familia), pero todos venimos de una. Este es probablemente el penúltimo escaño del amor, pero a mi gusto es el más importante. La familia hará muchas cosas por ti, en tus padres tendrás mentores y custodios, pero también compañeros en el viaje, pues básicamente ellos se gradúan como padres el día que tú te gradúas como hijo (sin importar si eres el primero o el séptimo, porque venga, todos somos diferentes, ya no emocionalmente y esa propaganda, sino en lo físico y en los cuidados que requerimos como bebes), y las aventuras con más personas suelen ser más divertidas. Si tienes la fortuna de tener un hermano, no sólo tienes a un cómplice y a un compañero de juegos, junto a ti tendrás a la persona que probablemente y sin que lo quieras, hará que abras tu alma a el y de todas las fechorías que un hermano o hermana pueda hacerte, probablemente siempre sea cuidarte. Tener una familia que te ame, es tener ganados al menos los primeros años de tu vida. Es jugar con ventaja. Es uno de los mejores trucos que te puede dar el mundo, tener gente que te apoya, te cuida, te ama y que algunos de sus miembros te defenderían aunque la vida se les fuera en ello. Si no tienes esta suerte, es empezar con una mayor dificultad la vida, aunque aun tienes dos ases bajo la manga. El primero es forjar tu propia familia, ya sea con amigos, con tu pareja e inclusive con algún compañero animal.

La segunda es que te tienes a ti mismo.

Ahora no veamos más allá de lo evidente. Veamos hacía dentro de nosotros mismos. No las tripas y las cosas negras, sino lo que somos realmente. Ese puñado de emociones, de sentimientos, de aprendizajes, de sueños, de miedos, de fortalezas y debilidades.

Normalmente diría que siempre puedes contar contigo mismo, pero a veces antes de que otros nos fallen, nosotros solitos nos metemos el pie o nos disparamos en la pierna. Pero, si realizamos ese ejercicio tan básico y fundamental que es amarnos, más allá de querer sobrevivir, si de verdad buscamos vivir, algo podremos hacer. Amarse a uno mismo, a veces es la tarea más difícil de todas. No es porque sea difícil, es porque en ocasiones, mirar hacia el abismo personal de cada uno, puede doler tanto que más vale rodearlo y evitarlo antes que tratar de entenderlo y darle lo que haga falta para llenarle. Nadie más que nosotros podrá jugar esta carta final, y si no sabemos nutrir este juego desde esta mano que nos toca (nosotros mismos), tendremos un camino algo accidentado aunque tengamos muy buenas manos en los otros ámbitos. Y es que el amor a uno mismo no necesariamente debe terminar en egos insufribles o reprimido en una autocritica mordaz que nunca nos deje en paz, amarse a uno mismo es una de las grandes aventuras de la vida y bueno, su truco es que sólo hay una o dos salidas, y ninguna termina del todo bien.

Finalmente estas son solamente algunas de las partes del gran esquema del amor que he visto manifestarse más seguido en mis últimos días. Una parte de mi quería compartirlo dirigiendo los reflectores a ellas, pero otra, simplemente quería hacerla como un recordatorio para ese Kai del futuro. Para señalar una de sus frases favoritas de un libro que jamás ha leído completo…

La preeminencia del amor, de la biblia, 1 de Corintios:
“Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.”

De todas las frases de amor que he leído (y aquí su puedo jactarme de haber leído chingos), dudo que llegue el día que algo supere esta “carta”. No importa su procedencia, lo que importa son las palabras, y a pesar de que tiene más peso que el amor todo lo pueda y perdone, me gusta más pensar que al final y pese a todo, la más grande de todas las cosas que podemos hacer, tiene que ver con el amor. Aunque exista odio, habrá amor. Y con el habrá esperanza, habrá fuerza, habrá voluntad férrea e incluso me atrevería a decir que habrá todo lo que nos hace grandes como especie. Porque el amor es lo más grande que podemos dar, y está en muchas partes, solamente tenemos que abrir un poco más los ojos y ver, más allá de lo evidente del amor.